Dónde está el piso, ese es el dato
La desaceleración de la industria tocó su piso en mayo, entienden algunos analistas especializados. Walter Giannoni.
La desaceleración de la industria tocó su piso en mayo, entienden algunos analistas especializados. En cambio, al consumo le queda todavía un largo trayecto para salir del enfriamiento en el que entró en febrero. La construcción, por su lado, sigue siendo un mundo aparte. La obra pública no arranca y la privada depende de la confianza del consumidor, afectada por el vaivén del dólar. La pregunta que recorre el mundo de economistas y empresarios es si la caída del nivel de actividad llegó al fondo y se dio el puntapié a la recuperación. Pero, como novedad, aparece un interrogante que viene de la política y está relacionado con el impacto que puede acarrear en la economía la fricción del Gobierno con la clase media, disconformismo expresado en el "cacerolazo" de la semana pasada.La clase media fue en estos años el motor del consumo, uno de los ejes de la política gubernamental de la cual una y otra vez el oficialismo se jactó. En una lectura lineal, ello fue posible por el juego –beneficioso para algunos, perjudicial para otros– de la inflación y los salarios.Los ajustes salariales todavía llevan una ventaja respecto de la suba de los precios. Pero las ventas minoristas vienen en picada, es decir, están copiando el comportamiento que la industria tuvo en su momento. Esa caída fabril fue lentamente aplanándose y en el primer semestre sería de sólo el dos por ciento respecto de igual período del año anterior. Es decir, 2012 puede concluir sin recesión, lo cual es una buena noticia. ¿Terminará el consumo recuperándose antes de lo pensado?Es difícil saberlo por la confianza del consumidor y la fricción con el Gobierno. En general, la economía argentina se ha convertido en un interminable día a día en el que el consumidor reacciona casi por hora.Ejemplo, apareció el anuncio del 15 por ciento del Impuesto a las Ganancias para los paquetes turísticos, y mucha gente salió corriendo a comprar sus vacaciones. Es cierto que es consumo de alto nivel, pero es consumo en definitiva.Algo similar ocurre con la venta de autos. En lugar de sentarse sobre los ahorros, el público sale a comprar nuevos y usados como una forma de achicar la incertidumbre. Pero hay quienes consideran que la renovación de unidades también tiene un límite económico y de infraestructura.Por lo pronto, saber si la economía tocó fondo y arranca de nuevo es el dato por desentrañar.

