Desconectarse no es fácil, pero es posible
Según un estudio realizado por la consultora Adecco, el 83 por ciento de las empresas no tiene espacios de esparcimiento para que sus empleados se distraigan en algún momento de la jornada.
Un problema que crece en los últimos años es la dificultad de desconectarse del trabajo en vacaciones.
El uso de smartphones y dispositivos portátiles que el trabajador (tanto el que está en relación de dependencia como el independiente) lleva consigo al viajar y que lo llevan, muchas veces, a seguir en actividad (responder correo electrónico, atender llamados, cumplir con solicitudes) aun cuando está en plenas vacaciones estivales.
Según los especialistas, tomar distancia de las responsabilidades laborales en vacaciones permite distender la mente, recuperar energías y reincorporarse renovado al trabajo. “En parte, depende de la actitud del trabajador, valorar su descanso, pero también de la política de la firma en cuanto al cuidado del personal”, dice Yanina Scarabelli, de Adecco.
"La dificultad para desconectarse existe, pero hay que segmentarla por seniority; si se trata de un jefe o gerente, probablemente le cueste hacerlo, aun en receso. A ese nivel, el 90 por ciento sale de vacaciones con el smartphone, incluso si se va al exterior", analiza María Olivieri, de Page Personnel. En cambio, en la base de la pirámide muchos empleados no cuentan con teléfono corporativo, con lo que pueden desenchufarse más rápido. "En la Generación Y, es otro cantar: ese segmento busca desconectarse durante las vacaciones", agrega Olivieri. En general, se asume que al crecer dentro de una compañía también crecen las responsabilidades del rol; hoy, las empresas dan por hecho que aun cuando salga de vacaciones, un gerente o un jefe tiene que estar disponible. "Es muy difícil que alguien con responsabilidad e injerencia en la compañía pueda desligarse el ciento por ciento", evalúa Olivieri.

