De los viajes de turismo a educar con la música
Antes de dedicarse a los metalofones, uno de los socios de Sol Venturi trabajaba en una agencia de viajes.
Antes de dedicarse a los metalofones, uno de los socios de Sol Venturi trabajaba en una agencia de viajes.
Con el temor de dejar un empleo fijo, Claudio Combina dedicaba su tiempo libre a colaborar con su socio en la creación de estos instrumentos musicales.
La gran demanda de trabajo hizo que eligiera dedicarse full time al emprendimiento. “Mi aspiración era, por lo menos, ganar lo mismo que recibía como sueldo en la agencia de viajes pero, por suerte, las expectativas se han superado”, dice.
“La Incubadora nos cambió la mirada sobre este trabajo, entendimos que un garaje nos quedaba chico y que, además, había que profesionalizarse. Y no nos hemos equivocado, triplicar la ventas en un año era inimaginable”, asegura.
Una de las principales aspiraciones comerciales es que el uso de estos instrumentos sea incluido en la currícula escolar como ya ocurre en muchos establecimientos.
“Queremos que en el corto plazo el metalofón sea tan importante como la flauta dulce en la enseñanza de la música en las escuelas de Argentina y países vecinos”, afirma Venturi.

