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Crónicas cordobesas

Da la impresión de que Córdoba ha recuperado el dinamismo que parecía haber perdido en los últimos años. Javier González Fraga.

22 de mayo de 2011 a las 12:02 a. m.
Javier González Fraga (Economista)
Crónicas cordobesas

En la semana que terminó tuve la suerte de visitar la provincia de Córdoba y encontrarme con las diversas realidades que hoy viven los diferentes sectores productivos. Por un lado está la fuerte presencia industrial, muy vinculada desde siempre al sector automotor, pero más recientemente con un importante crecimiento de las empresas de ingeniería. En el otro extremo está al auge agrícola, de la mano de la soja, el maní, y el maíz, entre otros cultivos, que disfrutan el buen momento internacional. Y a mitad de camino la agroindustria, representada fundamentalmente por la actividad ganadera y frigorífica, y la lechería, tanto en la producción de la materia prima como en su procesamiento. La primera impresión que uno se lleva es que Córdoba ha recuperado la iniciativa y el dinamismo que parecía haber perdido. Esto se nota tanto en las obras de infraestructura que se realizan cerca de la Capital como en el mejoramiento de la red vial del interior. Seguramente hay mucho para hacer todavía, pero a simple vista se ven muchas obras recién terminadas, y otras en curso.El sector industrial disfruta del boom automotor de los últimos nueve años, en los cuales la capacidad de consumo del país se ha duplicado, y encima se beneficia del crecimiento de la demanda de Brasil, país con el cual tenemos una integración automotriz que no es fácil de desconocer.Efectivamente, nuestro comercio automotor con Brasil no se parece al que podemos tener en artículos para el hogar, o en alimentos, en los cuales, los productos de cada país compiten por nichos de mercado. Aquí, casi todas las grandes terminales están en ambos lados de la frontera, y el comercio es "intra company"; son las terminales las que deciden qué modelos se hacen en cada país. Estas decisiones no son inmodificables en el largo plazo, pero a corto plazo, es impensable que se cierre ese comercio. Sería un caos pretender aislar la producción automotriz de ambos países.

Y, aunque a largo plazo podría concebirse algo parecido, la consecuencia sería una importante pérdida de competitividad, especialmente para Argentina, cuya supervivencia estaría amenazada por enfrentar un mercado demasiado pequeño. Por lo tanto cabe esperar que la razón impere y se restablezca el comercio sin trabas. Lo que no significa que desaparezca el problema del comercio con Brasil porque hay dos realidades que alimentan el proteccionismo en ambos países: el déficit que la Argentina tiene con Brasil y el preocupante deterioro de la balanza comercial brasileña, debido a la apreciación de su moneda, y la competencia de China.El sector agrícola de la provincia disfruta otra realidad, en la cual los mayores costos en dólares se compensan por los mejores precios internacionales. Pese al perjuicio de las retenciones, los controles de precios, y las interferencias en el comercio de granos, especialmente maíz y trigo, la rentabilidad sigue siendo, por ahora positiva. Estas actividades están expuestas al cambio del contexto externo, aún hoy caracterizado por un dólar débil, lo que significa precios de materias primas altos por la influencia de la especulación, y por la apreciación de otras monedas, incluyendo el real de Brasil, y tasas de interés muy bajas. No obstante, la fuerte demanda externa de proteínas, especialmente desde Asia, y el auge de los biocombustibles, permiten augurar precios relativamente altos por algunos años más.Entre la industria y la actividad agrícola, surge con mucha potencialidad la agroindustria cordobesa, representada especialmente por el procesamiento de la carne vacuna y de la leche. Estas actividades enfrentan desde hace más de un año precios competitivos, después de varios años de intervencionismo estatal. En muchos casos su rentabilidad alcanza o supera a la soja y al maíz, y obliga al replanteo de las decisiones tomadas hace cinco años. En la lechería, esta realidad positiva se aprecia a simple vista al contemplar la calidad de los rodeos lecheros, pero también del establecimiento de nuevas plantas lácteas, muy tecnologizadas. Seguramente, en las zonas más áridas hay también nuevos establecimientos productivos, basados en otras tecnologías.Estas actividades, aunque tradicionales en un sentido, constituyen a la vez las futuras "industrias de base" de la provincia, por su capacidad de pagar sueldos más altos, generar empleo calificado, y competir en los mercados internacionales.El éxito de estas actividades que tienen mucha historia, pero nuevamente enfrentan un futuro próspero, debe ser consolidado con acciones de gobierno que no interfieran en su progreso con la falsa excusa de combatir el hambre. A la pobreza debemos combatirla con políticas específicas orientadas a romper el círculo vicioso de falta de viviendas, desnutrición, inasistencia escolar, embarazo adolescente, y exposición a la droga. Esa es una tarea de todos, y no debemos perjudicar a un sector en especial como si el problema fuera la escasez de alimentos y no la falta de ingresos suficientes y de empleos registrados, que hoy siguen afectando al 30 por ciento de la población.También debería el gobierno ayudar con financiamiento a plazos y tasas razonables, y apertura de mercados externos.Esta agroindustria exitosa es la clave de esas ciudades como Morteros, Freire, y tantas más, donde los índices de criminalidad y desempleo son bajísimos, y prevalece una cultura del trabajo, que debería ser la regla, pero lamentablemente es hoy la excepción en nuestro país. Constituyen así un ejemplo que todo el país debería imitar.