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Con valor agregado, mucho mejor

Si se industrializara la producción de soja de Córdoba, los productores tendrían 45 por ciento más de ingresos. Guillermo Acosta.

20 de febrero de 2011 a las 12:02 a. m.
Guillermo Acosta*
Con valor agregado, mucho mejor

La economía argentina creció 8,2 por ciento durante 2010, según indicadores privados y 9,1, según el Indec. Pero ¿qué depara 2011? Las expectativas económicas para el este año son promisorias, pudiendo llegar al seis por ciento de crecimiento. Con este marco, podemos enumerar la vasta serie de temas que el país tiene por resolver en el plano económico, como "cuellos de botella" sectoriales, escasa inversión, enorme gasto público, subsidios, dólar, inflación, salarios, entre otros. Y podríamos extendernos bastante pero, en el fondo, todo análisis macroeconómico descansa sobre una simple palabrita: soja, o "el yuyo", más científicamente.Felizmente, luego de un susto por las bajas precipitaciones, las lluvias llegaron y volvemos a esperar una buena cosecha, que rondaría los 80 millones de toneladas, 47 millones de ellas, de soja. Además, los precios acompañan y se espera un importante efecto derrame sobre las demás actividades, lo que hace que todos estén entusiasmados. El Gobierno Nacional recaudará alrededor de 38 mil millones de pesos en concepto de retenciones a las ventas externas de los principales granos y subproductos de soja, mientras las provincias recibirán su tajada a través del Fondo "sojero". No tenemos que olvidarnos de los productores. Sólo en la provincia de Córdoba recibirán un ingreso bruto de unos de 25 mil millones de pesos. Un mayor valor. Esto lleva a plantear una pregunta que tanto públicos como privados podrían hacerse: ¿Cómo incrementar el valor de esos 25 mil millones? Resulta claro que un mayor valor agregado dinamizaría la actividad económica regional. Unos ejemplos. Vendiendo su producción de soja (12,7 millones de toneladas) sin procesar, los productores obtienen un ingreso bruto de 18.500 millones de pesos. Si, en cambio, industrializaran en una primera etapa el 78 por ciento (el resto se sigue vendiendo como poroto) y lo convirtieran en aceite y harina, obtendrían un ingreso bruto de 20.000 millones de pesos. Si transformaran el aceite en biodiésel y utilizaran la harina para la producción de, carne aviar, por ejemplo, los ingresos brutos ascenderían a 27 mil millones de pesos, ¡un 45 por ciento más que en la situación original! En la actualidad, la provincia está renunciando a este agregado de valor pues detenta apenas el 4,8 por ciento de la capacidad de molienda de soja nacional, aún cuando participa con el 27 por ciento de su producción primaria. Esto se repite con la faena avícola, donde la participación es de un escaso cinco por ciento.Ejemplos sobran, no solo en soja, sino también en maíz, trigo y otras producciones regionales. Esta es la microeconomía que, muchas veces, olvidamos por estar sumamente compenetrados con la macro. Son las ventajas que la formalización de conglomerados productivos o clusters permitirían alcanzar, generando oportunidades no solo en lo económico, sino también en términos de inclusión social e institucionalidad.

*IIE de la Bolsa de Comercio de Córdoba