China sigue dando oportunidades
La devaluación del yuan no debe mirarse con preocupación por los productores de alimentos. El gigante asiático continuará demandando cada vez más granos y no sólo de soja. El gigante asiático retraerá importaciones de acero, hierro y otros materiales.
China estornuda y a buena parte del mundo le empieza a doler la cabeza. La devaluación de su moneda abrió varios signos de interrogación y los productores argentinos, como integrantes de uno de los núcleos sojeros mundiales, empezaron a mirar con preocupación el horizonte. La devaluación del yuan es algo que estaba dentro de las posibilidades. Si bien puede ser motivo de intranquilidad para algunos sectores de las finanzas, la producción de materias primas tiene que verlo desde otra perspectiva. Así los sostuvo Enrique Erize, titular de la consultora Novitas, al cerrar la 12º Jornada Soja con Sustentabilidad que organizó la Bolsa de Cereales de Córdoba, con Agroverdad y La Voz del Interior .Principalmente, pidió no entrar en pánico, porque el gigante asiático no va a dejar de comprar soja, debido a que sus habitantes cada vez comen más carne de cerdo. En China, la tasa de crecimiento anual del PIB (producto interno bruto) pasó del 10 al 6,7 por ciento, y ese es un problema para una cierta parte del mundo. Pero las necesidades de soja no dependen del PIB. De hecho, van camino a consumir 90 millones de toneladas, señaló el especialista. A esto hay que sumarle el plan de urbanizar a 300 millones de habitantes rurales en 10 años, los cuales, al pasar del campo a la ciudad modifican su forma de comer.Erize insistió en no confundirse y entender que la crisis por la que pueda atravesar China no repercute de la misma manera para el productor de materia prima, como sí lo puede llegar a hacer para la inversión financiera.El Partido Comunista frenó la entrega de créditos hipotecarios para evitar que se siga construyendo a un ritmo por encima de lo planificado. Esto retraerá las importaciones de acero, hierro y otros materiales. Pero con los alimentos no sucederá lo mismo y seguirán comprando en enormes cantidades.Para despejar dudas, Erize apuntó que, al precio que está –y a pesar de su devaluación–, la soja continúa barata para los chinos "y se la van a seguir llevando". Para calmar ansiedades aconsejó no estar pendientes del día a día de los mercados, donde meten mano los fondos especulativos. Dijo que esta postura es "insalubre".A mediano o largo plazo, opinó, triunfan los fundamentos, no los factores que inciden en el día a día. Otras oportunidades Otro factor para no estar tan pendientes de lo que haga China con la soja es que la Unión Europea, principal cliente de harina y aceite de soja de la Argentina, nunca aflojó en su demanda. Lo que compra China es sólo una parte de lo que se exporta. La demanda está distribuida en cientos de países, y eso es una fortaleza para Argentina. Puso además otros ejemplos de las oportunidades que China está dando para los productores de granos, y que podrían abrirle a los agricultores argentinos más expectativas que preocupaciones.Japón y México son los principales importadores de sorgo de los últimos 20 años. En 2011, la isla asiática compró poco más de 1,5 millón de toneladas y el país azteca unos 2,25 millones. Para ese mismo período, China había importado 200.000 toneladas. En un año, la cifra subió nada menos que a ocho millones de toneladas, adquiridas a Estados Unidos en su mayor parte. Es sorgo para forraje y el 80 por ciento se transformará en carne. Lo mismo pasó con la cebada, un grano en el que el primer importador era Arabia Saudita, que la usa como alimento para sus camellos. Luego de ocupar ese sitial durante dos décadas, fue desplazada por los chinos, que pasaron a consumir 44 litros de cerveza por habitante y por año, duplicando la media histórica.Al parecer, más que despertar preocupación, China sigue ofreciendo motivos para brindar por su buena salud.

