Ayy, ayy...,De Vido...
Tenía razón Serrat: hemos caído en manos de unos locos con carné.
Tenía razón Serrat: hemos caído en manos de unos locos con carné. Las declaraciones del ministro de Planificación Julio de Vido de esta semana serían francamente desopilantes, sino fueran trágicas.¿Qué dirían los diarios deportivos si Alejandro Sabella anunciara que –como estrategia ante la marca que los rivales harán a Lio Messi en el Mundial–, decidió hacerlo jugar en la defensa para atraer a sus marcadores y dar espacio a las subidas de Di María?Insólitamente, De Vido dijo, sin ponerse colorado, que no hay problemas de generación de energía (¿eh?) y apeló al corazón de esas familias que dejan el aire acondicionado prendido todo el día para encontrar "fresquita" la casa a su regreso.El desaguisado de la política energética K en la década subsidiada le cuesta a todos los argentinos miles de millones de dólares en un contexto de escasez de esa moneda y con las cuentas públicas híper complicadas.Con el kiloWat más barato de toda Latinoamérica, como ocurre en Buenos Aires, mantener los absurdos subsidios indiscriminados está llevando al Gobierno a un foso donde parece que busca seguir cavando.En sus tiempos de viceministro de Economía, Axel Kicillof se presentó como quien tomaría las riendas del sector. Se comprometió a seguir con lupa a las empresas, estudiar su situación (las que con balances en rojo a subsisten a subsidios). Aseguraba que las obligaría a realizar inversiones y creó un fideicomiso para mejorar la infraestructura y evitar cortes de luz. No tuvo éxito.Ahora, en vez de apelar al "corazón" de la familia que deja el aire prendido todo el día, De Vido debería aprender de Juan Perón y apelar al bolsillo, la víscera más sensible.El capitalismo (con sus matices, el único sistema exitoso para generar riqueza y hacer prosperar una economía) se mueve por incentivos. ¿Está barato un bien? Lo uso, lo gasto, no me controlo. ¿Es muy difícil ver eso?La tecnología informática y de gestión hace rato que posibilita discriminar a quiénes quitar subsidios y a quiénes no, segmentándolos por zonas, por calles, por viviendas y hasta por regímenes particulares.El economista Juan Carlos de Pablo explica que sólo habrá una forma para que los porteros porteños dejen de barrer sus veredas con la manguera: que esa agua cueste, y le cueste a él. Mostrarle fotos de niños sedientos, explicarle lo caro que es potabilizar el agua y tender redes no servirá de nada. Argentina será un país de buena gente, pero –como también decía Perón– es mejor si se la controla (y qué mejor control que pagar por un servicio su costo de producción, distribución, reinversión y rentabilidad del operador).Si Julio de Vido fuera anestesista, estaría preso y no seguiría "despachando" pacientes en el quirófano. Pero lamentablemente aún no se ha reglamentado la mala praxis política y todavía detrás de un relato se pueden camuflar los desatinos más increíbles.

