Inventan una piel hecha de ananá como alternativa al cuero animal
Hasta hace poco, nadie hubiera imaginado que las puntiagudas hojas verdes del ananá podrían destronar al cuero animal para la manufactura de zapatos y carteras. Sin embargo, parece que eso es lo que está por suceder.
La utilización de cuero de vaca, cocodrilo o avestruz es codenada hace tiempo por ambientalistas y fundaciones protectoras de animales. Muchas marcas de alta costura se encuentran así en la disyuntiva de realizar calzados y carteras de calidad o escuchar los reclamos de quienes critican el uso del cuero.
Pero la historia parece haber cambiado con la aparición de Piñatex: un cuero completamente vegetal hecho a base de hojas de ananá (sí, ¡la fruta!). Su ideóloga, la doctora Carmen Hinojosa -fundadora de la empresa Ananas Anam, con base en Londres- tomó la idea de Filipinas, donde las prendas de vestir tradicionales se hacen con las fibras de estas hojas.

Según explica en su sitio web, el ananá permite obtener fibras vegetales a base de sus hojas, las cuales se cortan en capas y se procesan como un textil. Al final del proceso, se pueden desarrollar productos de diversas formas, espesores y texturas. Para producir un metro cuadrado de tela se necesitan sólo 16 ananás.
A diferencia de la producción de cuero animal, este cuero vegetal no requiere grandes cantidades de agua ni fertilizantes, se hace con los sobrantes de las cosechas (lo cual provee de mayores ingresos a los cosechadores), posee propiedades antibacterianas, puede tener diversos colores y es similar al cuero a la vista y al tacto.

Diversos diseñadores ya lo están probando en sus creaciones. El diseñador británico Ally Campellino ha hecho bolsos, Puma hizo un prototipo de zapato con Piñatex y Julia Georgallis & Dustin Jessen han creado sombreros.

¿Será Piñatex el textil del futuro?

