Romina Cardillo: "la mujer argentina dejó de sentirse un objeto"
Charlamos con la diseñadora Romina Cardillo sobre las nuevas siluetas que propone el diseño emergente en Argentina y sus cápsulas para este invierno 2015. Mirá.
Un una noche de after por la Gauss me la crucé a Romina Cardillo, diseñadora de Nous Etudions ("Nuestro estudio"), en su paso fugaz por Córdoba. Nous es una de las marcas emergentes que más ha tomado vuelo dentro del país y una de las primeras en adoptar una filosofía de trabajo EcoBrand.
Campari en mano, charlamos un poco sobre la vida y la industria. Romina y parte de su equipo estaban de paso por la ciudad en un showroom improvisado para amigos y seguidores de la marca en El Vestidor. Piedra, luz y aluminio, son algunos de los nombres de sus colecciones cápsulas para este otoño-invierno 2015. Romina confiesa que se centró en transmitir sensaciones más que un concepto con su ropa. "A mí me pasa de querer comunicar varias cosas con las diferentes colecciones que voy haciendo. Entonces me dije: voy a contar una historia por cada temática que voy sintiendo. A medida que va transcurriendo la temporada voy sintiendo diferentes cosas. Comienzo con la luz y luego me pongo más rígida. De repente, quiero ir por el color -como esta temporada que me fasciné con el fucsia-, y después vuelvo al blanco y negro, y así...Me gusta que mi usuario se sienta identificado con eso", confiesa.
Romina, al igual que otros diseñadores emergentes, se suma a un cambio de metodología para pensar y presentar la colección de la temporada.
Lo que hice fue dividir esta colección en varias cápsulas porque ya estaba cansada de esta temporalidad de seis meses, de esos lookbooks eternos que llegás a este mes y decís ya me cansé. Romina Cardillo
-¿Por qué crees que están proliferando las siluetas más andróginas?
Romina: Porque creo que la mujer argentina empezó a dejar de sentirse un objeto. Creo que se puede animar a sentir lo que tiene que ganas de ponerse, sin necesidad de conquistar a nadie. A salir un poco de ese estereotipo de lo adherente, lo ajustado porque “la mujer es dos lolas y una cola”. La mujer empezó a cambiar y no tenemos que andar gustando todo el tiempo sino gustarse a uno mismo. Eso habla de una evolución de nosotras mismas, también.
Antes te decían, “la mujer se viste para gustarle a otras mujeres y después a los hombres”. La mujer se viste, punto. Nunca escuché ese concepto en los hombres. Esa cosa de no depender de un sexo si no poder ser todos juntos. Eso es lo más interesante de vestirnos como queremos.
-¿Te imaginás su ropa en hombres?
Romina: ¡Sí! (se ríe), de hecho el DJ que está tocando ahora tiene puesto Nous. Yo juego mucho con el oversize, me gusta la silueta amplia para que la mujer pueda estar cómoda. Eso de “me tiro algo y salgo”, creo que también aplica a los hombres.
En Argentina hay muchas barreras para romper sobre ese concepto, pero los músicos juegan un poco más: los Illia lo hacen. Mi marca anterior era para hombres. Pero bueno, el hombre es un nicho difícil de agarrar.
-¿Querés hacer moda o tendencia?
Romina: Yo nunca me sentí cómoda con la moda, de hecho siempre la cuestioné. Siempre estuve ahí para hablar más de la antimoda y la tendencia, creo que pasa cuando alguien te consume, es algo que vos no poder medir. Es como un disco, uno nunca sabe si va a ser un éxito. No es que me siento a diseñar "pensando que”, te sale natural. Me gusta pensar que hoy, la moda y la tendencia la dictan los consumidores y no los diseñadores. La moda es muchas tendencias que no compartí y me gusta pensarlo de otra manera.
-¿Hacia dónde creés que va la moda argentina? De acá a diez o a cinco años, ponele.
Romina: Creo que -o al menos es lo que quiero creer para fomentarlo- que hay un consumo más consciente. Dejamos de creer lo que nos decían que teníamos que creer (en diferentes ámbitos). Lo mismo pasa con la ropa, la persona empezó a cuestionar a las marcas: hoy no es tan fácil decirle a alguien cómo se tiene que vestir. Creo que vamos a un consumidor más difícil, pero que a mí, en lo personal, me encanta, es el que siempre quise.
Y espero que las marcas que antes no estaban en el mercado para dar un mensaje, hoy propongan un poco más. A mí me gusta estar en el mercado “como para molestar” jajaj; que sientan que hay una nueva camada de diseñadores que venimos a desafiar un poco a la industria para que cambie y no que quede en unos pocos.
-A veces la gente no entiende el mensaje de los diseñadores, ¿qué creés que se puede hacer para superar esa barrera?
Romina: Primero -como consejo y como proceso-, uno no se tiene que enojar. Al diseñador le pasa que: “no me entienden, no me importa. Ellos tienen la culpa”. Al revés, uno no tiene que confrontar con el usuario sino pensar cómo hacer llegar su diseño. A mí me facilito mucho usar estrellas como Kalu (Ri, como Brenda (Gandini), Agus (Cherri), para que la gente pueda decir: “ahhh mirá, puedo vestirme de otra manera” porque ven otro tipo de estereotipo de mujeres puede llevarlo.
Uno tiene que entender que Argentina es todavía un país “nuevo” en moda, no venimos de una tradición de alta moda como París o Milán. El diseñador tiene que proponer lo nuevo e ir guiándolos hacia lo que quiere mostrar. Hay que darle tiempo y seguir apostando.
-¿Qué le hace falta al mercado de autor para que se consolide?
Romina: Unirnos porque el diseño, en el mundo, se comparte. Alexander One diseña para Oliver…Acá todavía ese concepto no está. Si nos vamos uniendo y no vamos compitiendo entre nosotros…Porque uno no tiene que pensar que para que a uno le vaya bien, el otro tiene que haber hecho algo mal. Si todos hacemos algo interesante, vamos a poder captar a ese público. Hay que dejar de lado un poco el “ego de diseñador".
Si nos vamos uniendo vamos a poder proponer como un “bloque de autor”. A mí me gusta apoyar desde mi lugar, para que otros diseñadores del país puedan estar o tomar relevancia. De Córdoba me gusta mucho lo que hace Transeúnte.
-Vos experimentás con materiales, ¿qué estás trabajando ahora?
Romina: Ahora estoy con el tejido chaguar, el de los Wichí. Es mi nuevo desafío porque es una identidad propia, muy nuestra, argentina. Me pareció interesante proponer una nueva mirada de ciertos materiales autóctonos, por ahí se lo asociaba más a moda hippie. Yo lo propuse con neopreno y la verdad que es mi nueva obsesión.

