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Votos para marcar el destino de un gigante

Casi 143 millones de brasileños están llamados hoy a las urnas. La presidenta, Dilma Rousseff, intentará lograr su reelección en primer turno. Los sondeos auguran un balotaje el día 26, al cual hasta último momento pelean por entrar Aécio Neves y Marina Silva.

05 de octubre de 2014 a las 12:01 a. m.
Votos para marcar el destino de un gigante
Dilma Rousseff.

Brasil, que con 203 millones de habitantes es el país más poblado e influyente de la Unasur y Latinoamérica toda, va hoy a las urnas para elegir presidente y vice, 27 gobernadores estatales, renovar las 513 bancas de la Cámara de Diputados y 27 del Senado federal, y designar miles de otros ocupantes de cargos regionales o locales, en unos comicios para los que han sido llamadas a votar casi 143 millones de personas. Así de exuberantes, como su geografía y su biodiversidad, son los números electorales de este país continente, cuyo máximo cargo ejecutivo en Brasilia aspiran ejercer por cuatro años, desde el 1° de enero de 2015, un total de 11 candidatos presidenciales, de los que sólo tres tienen chances reales.Los últimos sondeos de intención de voto de diferentes firmas colocaron a la actual presidenta, Dilma Rousseff, de 66 años y abanderada del Partido de los Trabajadores (PT) y otras fuerzas que lo secundan en coalición, como favorita para imponerse por una diferencia no menor a 15 puntos sobre quien resulte su rival más cercano y con una proyección cercana a 46 o 47 por ciento de sufragios válidos (esto es sin computar blancos o nulos). Apuesta difícil La primera incógnita para despejar por las urnas será si a Dilma le alcanzarán los votos para definir la contienda en el primer round o, como apuntan todas las encuestas, deberá buscar la reelección en balotaje el 26 de octubre. Aunque no imposible, la empresa de ganar la elección en primer turno no es fácil. No lo consiguió Luiz Inácio Lula da Silva en ninguno de sus dos mandatos, logrados en balotaje en octubre de 2002 y de 2006. Tampoco la propia Rousseff, quien, tras haber ganado la primera vuelta de 2010 con el 46,91 por ciento de los sufragios, debió aguardar al 31 de octubre de ese año, domingo en que venció con el 56,05 por ciento a José Serra, y se convirtió en la primera mujer en llegar al sillón principal del Palacio del Planalto. El último mandatario brasileño en proclamarse en primera vuelta fue Fernando Henrique Cardoso, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), quien lo hizo en 1994 y repitió la hazaña en 1998. El codiciado segundo lugar Para el caso de que se cumplan los vaticinios, la pelea por entrar al balotaje también entraña una incógnita que sólo el recuento definitivo despejará. La duda radica en saber quién será el rival de Dilma entre dos anotados cuya posición y la de sus fuerzas oscilaron en los sondeos en campaña. Hasta los inicios de la semana anterior a los comicios, Marina Silva, la exministra de Medio Ambiente del primer gobierno de Lula y hoy candidata por el Partido Socialista Brasileño (PSB), aparecía segura en el eventual segundo turno, para el que incluso fue favorita frente a Dilma durante parte de la etapa proselitista posterior a la muerte del candidato originario del PSB, Eduardo Campos, fallecido el 13 de agosto en un accidente aéreo.Pero el impulso emocional inicial que su figura cosechó luego de la tragedia se diluyó a partir de acusaciones lanzadas en su contra por sus rivales y por algunas contradicciones internas, como la que puso en pugna su condición de fiel de la iglesia evangélica Asamblea de Dios y su posición contra el matrimonio gay, que le restaron apoyos progresistas y votantes ávidos de un cambio. Algunos de los sondeos (entre el viernes y ayer) indican que Marina, con menos espacio publicitario y estructura partidaria, podría quedarse hoy otra vez tercera y fuera del balotaje.Si ello ocurriera, el senador y exgobernador de Minas Gerais Aécio Neves (de 54 años) ocuparía el segundo puesto que ostentaba cuando comenzaron las mediciones y la puja volvería a ser en el balotaje un duelo entre mujer y hombre, entre el PT y el PSDB.Aécio, cuyos gobiernos en Minas coincidieron con la presidencia de Lula, tuvo buena relación con este carismático exmandatario y ese acercamiento le restó apoyo del poderoso aparato paulista de PSDB.Con denuncias en su contra sobre la concesión de un aeropuerto y aspectos de su vida privada que lo emparientan con la vieja política, Neves busca colarse en un segundo turno en el que buscará capitalizar el voto "anti-PT" de las clases más altas y la voluntad de cambio de capas medias.Los sectores más pobres y la emergente clase media baja o "sector C", a la que 12 años de gestión del PT sacaron de la miseria (30 millones), renovarían hoy su fidelidad a Dilma y a Lula, su mentor.En el Brasil diverso y de las gigantescas dimensiones, hace cuatro años a Dilma no le fueron suficientes 47.651.434 votos para evitar el balotaje, del cual Marina se quedó lejos, aun habiendo obtenido 19.636.359 avales en las urnas, que suponían entonces un 19,33 por ciento del total. Buena parte de esos votos engrosaron los 55.752.529 con que Rousseff fue ungida. Han pasado cuatro años cargados de cambios, crisis, denuncias cruzadas y protestas inéditas en este país, vital para Argentina. Sus ciudadanos tienen hoy las urnas a disposición para dar no sólo su mensaje.

Tres candidatos con chances de gobernar Brasil

Dilma Rousseff.

La presidenta y candidata del PT tiene un perfil más tecnocrático y de gerenta, pero políticamente todavía está a la sombra de su mentor, Luiz Inácio Lula da Silva. Es economista y tiene 66 años.

Dilma Rousseff.
Dilma Rousseff.

Aécio Neves.

El candidato del PSDB recuperó terreno al final de la campaña. Parte del electorado lo rechaza por su supuesta afición a la “buena vida”. Es economista, tiene 54 años y está casado con una modelo.

Aécio Neves.
Aécio Neves.

Marina Silva.

La ecologista y candidata del PSB fue analfabeta hasta los 16 años. Su sorprendente crecimiento se estancó al final de la campaña. Nació hace 56 años en una aldea amazónica, en el estado de Acre.

Marina Silva.
Marina Silva.