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Uruguay, refugio para olvidar el infierno

Seis presos de Guantánamo llegaron ayer de madrugada a Montevideo. José Mujica, quien había aceptado recibirlos como “gesto humanitario”, dijo que padecieron un “secuestro atroz”. Ninguno de los trasladados había sido encausado desde su detención, en 2002.

08 de diciembre de 2014 a las 12:01 a. m.
Agencias AP, EFE y Télam
Uruguay, refugio para olvidar el infierno
Tras otro destino. El hospital Militar de Montevideo, donde revisaron a los seis presos de Guantánamo (AP).

Montevideo. Seis presos que pasaron 12 años en la oscura prisión que funciona en la base estadounidense de Guantánamo llegaron ayer en la madrugada en calidad de refugiados a Uruguay, una nación con una pequeña comunidad musulmana. El traslado de los detenidos es parte de los nuevos esfuerzos del presidente estadounidense,

Barack Obama, para cerrar la cárcel, de triste fama.

Los seis hombres –cuatro sirios, un tunecino y un palestino– fueron detenidos en 2002 como presuntos milicianos vinculados con la red terrorista Al Qaeda, pero nunca se los encausó de manera formal. Su liberación estaba autorizada al menos desde 2009 pero no podían ser devueltos a sus lugares de origen y Estados Unidos batalló por encontrar a algún país dispuesto a aceptarlos.

El presidente de Uruguay, José Mujica, aceptó recibir a los detenidos como gesto humanitario y dijo que contarían con ayuda para establecerse en su país, que cuenta con una población musulmana de quizá sólo 300 personas. “Estamos muy agradecidos a Uruguay por esta importante acción humanitaria y al presidente Mujica por su liderazgo al ofrecer un hogar a individuos que no pueden regresar a sus propios países”, dijo Clifford Sloan, enviado del Departamento de Estado.

Entre los que llegaron ayer a Montevideo está Abu Wael Dhiab, un sirio de 43 años que realizó una prolongada huelga de hambre en protesta por su confinamiento y quien fue el protagonista de una batalla en los tribunales estadounidenses sobre la alimentación forzada por parte de los militares.

El Pentágono identificó a los otros sirios embarcados el sábado a la noche hacia Uruguay como Alí Husain Shaaban, de 32 años; Ahmed Adnan Ajuri, de 37, y Abdelahdi Faraj, de 33. También fue liberado el palestino Mohamed Abdulá Taha Matán, de 35 años, y Adel bin Muhammad El Ouerghi, un tunecino de 49.

El gobierno de Uruguay emitió una declaración que confirmó la llegada de los liberados, repitiendo el texto de una carta de Mujica a Obama en la que dice que habían estado sujetos a un “secuestro atroz” en Guantánamo, al tiempo que exhortó a Estados Unidos a poner fin al embargo impuesto a Cuba hace 53 años. Funcionarios uruguayos del área de Defensa calificaron de “exitoso” el traslado.

Cori Crider, abogada del grupo de derechos humanos Reprieve que defiende a Dhiab, alabó a Mujica, quien fue preso político, por aceptar a los liberados. “A pesar de años de sufrimiento, el señor Dhiab está enfocado en crearse un futuro positivo en Uruguay”, dijo Crider, quien viajó a Montevideo para reunirse con él y estaba preocupada por su salud tras una prolongada huelga de hambre. “El espera reunirse con su familia y recomenzar su vida”, agregó.

Por su parte, Tamar Chaky, director de la Organización Cultural Islámica del Uruguay, dijo sobre la llegada de los liberados: “Es una medida excelente. Es un ejemplo para otras naciones sobre estos presos que sufren esta injusticia y que deberían poder disfrutar de su libertad”. A su vez, Ramzi Kassem, abogado de Faraj, dijo estar “profundamente agradecido” a Uruguay por aceptar al prisionero.

Uruguay ya había recibido 42 refugiados de la guerra civil siria, quienes llegaron en octubre pasado, y ha dicho que acogerá a 80 más. Todas estas personas llegan a lo que puede ser el único país en las Américas que no tiene una mezquita, dijo Tamar Chaky, director de la Organización Cultural Islámica del Uruguay.

Pero en Uruguay no todos concuerdan con la decisión de recibir a los liberados. Hay quienes interpretan la decisión como una cuestión política y demagógica, no humanitaria.

Mujica aceptó recibir a los presos de Guantánamo en enero. El gobierno de Obama culpó al secretario de Defensa saliente, Chuck Hagel, de no aprobar antes el proceso. A mitad de año, la llegada de los presos se había convertido en tema de la campaña electoral uruguaya y el gobierno de Mujica decidió posponerlo hasta después de las presidenciales del 26 de octubre. Tabaré Vázquez, del Frente Amplio como Mujica, ganó en balotaje el 30 de noviembre.

El traslado deja el total de reos en la prisión en 136, la cifra más baja desde su primer mes de funcionamiento en enero de 2002. Obama prometió cerrar la prisión cuando asumió el cargo, pero fue obstaculizado por el Congreso, que vetó enviar a los prisioneros a territorio estadounidense por cualquier motivo e impuso restricciones sobre su traslado al extranjero.

Esas restricciones se suavizaron luego y Washington ya liberó a 19 presos este año. Los prisioneros han sido enviados a países de todo el mundo, pero este es el mayor contingente reubicado en el Hemisferio Occidental. En 2009 se enviaron cuatro presos a Bermudas y en 2012, otros dos a El Salvador.

Con venia de la OEA

Para Insulza, ejemplo. El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, celebró ayer el traslado a Uruguay de seis presos de Guantánamo y confió en que esta decisión abra paso a “contribuciones similares” para lograr el cierre de la prisión.

“Pepe” y Tabaré. “Son valorables la iniciativa y la voluntad política tanto del presidente Mujica como del presidente electo Tabaré Vázquez por haber hecho realidad este gesto generoso que contribuye a la solución de un problema de derechos humanos en nuestro hemisferio”, dijo.

Llamado. Insulza reiteró su llamado a otros países a “contribuir, en la medida de sus posibilidades y sus legislaciones nacionales, a crear las condiciones para el cierre de Guantánamo”.