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Urgencias que no puede disimular una sonrisa

Temer sabe que algunos de quienes lo sostienen pueden ser los primeros en soltarle la mano.

14 de diciembre de 2016 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Urgencias que no puede disimular una sonrisa

Michel Temer sonrió como hace mucho tiempo no se lo veía. El motivo de su satisfacción, que dejó traslucir en su aparición en el Palacio del Planalto, tenía que ver con lo sucedido no muy lejos de allí, en la sede del Senado federal, en Brasilia. Por 53 votos a favor y 16 en contra, un margen inferior al de la primera lectura, la Cámara Alta aprobó en segunda instancia la enmienda constitucional que fija un techo al gasto público para los próximos 20 años. Luego de la aprobación de la norma que el propio Temer puso como bandera al asumir el 31 de agosto tras la destitución de Dilma Rousseff, el actual mandatario habló de "victoria extraordinaria" y se ufanó de tener el "coraje necesario" para gobernar.Está claro que en términos políticos Temer recibió el espaldarazo del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) y sus aliados conservadores que avalaron la caída de su predecesora y allanaron su llegada al poder. Pero incluso en ese momento de euforia el presidente que no surgió de las urnas recibió señales adversas que no debería soslayar. Entre ellas, podrían enumerarse los ocho votos menos que obtuvo su proyecto y la intervención posterior del líder de una de esas fuerzas aliadas en el Senado. Ronaldo Caiado, jefe de la bancada del derechista Demócratas (DEM), reclamó a Temer "sensibilidad" y le pidió que convoque a elecciones generales anticipadas para que el pueblo escoja nuevo presidente y vice y renueve la totalidad de miembros del Congreso. Si bien la cúpula partidaria de DEM se apresuró a aclarar que Caiado había hablado a título personal, distintos analistas coincidieron en que el mensaje es compartido por varios dirigentes, quienes comienzan a tomar distancia y miran de reojo encuestas lapidarias para el exvicepresidente de Dilma. Esos sondeos indicaron que el 63 por ciento de los consultados abogaba por elecciones anticipadas y que un 51 por ciento calificó de pésima o mala la gestión de Temer, cuya aprobación se cifraba en sólo un 10 por ciento. Puede ser peor Claro que ese exiguo porcentaje podría haber sufrido otra baja después de que se divulgaran fragmentos de las declaraciones de Claudio Melo Filho, exvicepresidente de Relaciones Institucionales de la empresa Odebrecht, quien se acogió a un acuerdo de "delación premiada" en el marco de la operación "Lava Jato". El empresario arrepentido habría nombrado más de 40 veces a Temer y le habría adjudicado un papel clave en la trama de corrupción de Petrobras. Además, Melo involucró a la mayoría del equipo del presidente, incluido Eliseu Padilha, el jefe de Gabinete y articulador político del gobernante en el Congreso. También quedaron pegados en la denuncia el ya procesado titular del Senado, Renán Calheiros, otra figura del PMDB, y el presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, miembro de DEM, quien reemplazó al destituido y detenido Eduardo Cunha, artífice del impeachment contra Rousseff. El Congreso también tiene una reprobación del 60% en las encuestas e idéntico porcentaje de ciudadanos dijo rechazar la reforma que ayer quedó aprobada en el Senado y mañana promulgará el Ejecutivo. Mientras, por el banquillo de los delatores premiados pasó ayer, por segundo día consecutivo, Marcelo Odebrecht, el CEO de la firma que lleva su apellido y quien procura una rebaja a la condena de 19 años que le fue impuesta en marzo. De su boca, se esperan nuevas revelaciones del "Lava Jato", que casi no ha dejado a políticos sin salpicar. En esta realidad volátil de Brasil se difundieron también sondeos sobre intención de voto. El expresidente y líder del Partido de los Trabajadores Luiz Inácio Lula da Silva y la ecologista Marina Silva aparecieron como mejor posicionados de cara a un 2018 para el que falta una eternidad. Lo que quedó claro es que Temer ya ni siquiera es tenido en cuenta en esa carrera. Pese a su sonrisa de ayer, la reprobación del mandatario restringió al máximo sus apariciones. El temor a las silbatinas y repudios hizo que pensara más de una vez si acudía al homenaje a los jugadores del Chapecoense muertos en la tragedia aérea en Colombia. Más allá de cantar victoria, Temer sabe que algunos de quienes lo sostienen desde que llegó al poder, como el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), pueden ser los primeros que le suelten la mano cuando deje de serles funcional o el matrimonio de conveniencia tenga costo en las urnas.