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Una generación se politizó de repente en las calles de Turquía

Tras dos semanas de unas protestas que se iniciaron para salvar un parque, los turcos consideran que alteraron los planes políticos de Erdogan y que se vienen aires de cambio.

22 de junio de 2013 a las 12:01 a. m.
Agencias EFE y AP
Una generación se politizó de repente en las calles de Turquía
Otra forma. Tras la represión, muchos eligieron manifestarse de pie y en silencio en lugares públicos (AP).

Estambul. El gobierno turco no dimitió y no se instauró la República Independiente de Taksim, pero los 15 días de protestas dejaron huella en el país eurasiático con la repentina toma de conciencia política de toda una generación.

La bajada de la bolsa –15 por ciento desde el inicio de las protestas–, la caída de la lira frente al euro y el dólar, y un concierto de críticas desde las altas instancias europeas son la cara oscura de la moneda, la que indujo al primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, a hablar de “conspiración extranjera”.

Pero entre quienes salieron de forma masiva a la calle durante estas semanas, los ánimos están lejos de decaer y muchos creen que un viento fresco está cambiando el país para mejor.

“La gente empezó a protestar, esto es un cambio enorme”, señala Ebru Akar, una profesora de 30 años. “Antes, el gobierno tenía actitudes muy similares, pero nadie se sublevaba, la gente era más dócil. Y de repente dijo basta”, destaca.

Lo mismo cree la periodista Elif Görgü, quien sostiene que “cambiaron las reglas del imperio del miedo, ya ni la policía ni el gas lacrimógeno ni las acusaciones de terrorismo del gobierno funcionan como antes”.

La publicista Merve Alici comparte la opinión de que algo cambió. Esta joven de 25 años hizo en 2010 campaña a favor de un referéndum constitucional propuesto por el gobierno islamista moderado. Pero cuando la policía disparó gas lacrimógeno a fines de mayo contra el campamento ecologista del Parque Gezi decidió que se había traspasado un límite. Dimitió de sus cargos en una organización de derechos civiles y se unió a los “indignados”.

“Hay que entender las razones que convirtieron una pequeña protesta por salvar un parque en una rebelión de las masas en varias ciudades. Desde luego es un grito político”, analiza ahora.

Con cinco mil heridos. Las revueltas y la violenta represión sacudieron sobre todo a la clase media en los centros urbanos de Turquía, acostumbrada a violentos conflictos, aunque más bien en sus zonas periféricas.

Unas cinco mil personas resultados heridas en las protestas y miles fueron detenidas en ciudades como Estambul, Ankara y Esmirna, no sólo manifestantes, sino también activistas que habían escrito mensajes en las redes sociales.

Eylem Yanardagoglu, profesora de periodismo, cree que es temprano para saber a dónde llegará el movimiento, aunque recuerda que desde el desalojo del Parque Gezi se formaron foros vecinales “con el potencial de convertirse en una experiencia democrática muy valiosa”.

Las consecuencias pueden ser de largo alcance, asegura Ebru Akar, dado que toda una generación se politizó de repente. Esta maestra, nacida poco después del golpe militar de 1980, consideraba como apolíticos y pasivos a los jóvenes.

Ahora cree que tomaron de golpe conciencia de su condición de ciudadanos y no dejarán de usar las redes sociales para mantener vivo este espíritu.

Además, vistas las contradicciones internas del gobierno, que bajó en las encuestas a raíz de las revueltas, ya no parece factible que Erdogan pueda hacer realidad su plan de convertirse en presidente en 2014, tras una reforma constitucional que asigne más poder a ese cargo.

“Las revueltas cambiaron los planes políticos de Erdogan”, asegura la periodista Görgü.

Duro cruce entre Ankara y Berlín

Por su ingreso a la UE. El ministro de Asuntos Europeos turco advirtió a Alemania que habrá "graves consecuencias" si Berlín mantiene su decisión de bloquear la próxima ronda de negociaciones para que Turquía se adhiera a la Unión Europea (UE). Alemania y Holanda manifestaron que, tras la violenta represión de las protestas, no era el momento para dar ese paso.