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Una campaña con pronóstico reservado

La salud de Hugo Chávez ha impuesto un compás de espera en la definición de las estrategias de campaña del oficialismo y la oposición.

29 de febrero de 2012 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Una campaña con pronóstico reservado
Espera en Caracas. Una pintada callejera de militantes bolivarianos (AP).

Venezuela, en medio de sus pasiones encontradas en torno a la figura de quien la gobierna desde hace poco más de 13 años, recibe por estas horas el bombardeo de toda suerte de versiones, desmentidas, rumores (interesados o no) y partes oficiales mezclados con consignas. Las noticias son tan ambiguas como sugestivos los silencios. La salud de Hugo Chávez y su impacto en las elecciones del 7 de octubre, además de sumar inquietud entre sus seguidores y poner en alerta a su Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) ha impuesto un compás de espera en la definición de las estrategias de campaña del oficialismo y también de la oposición.Se sabe que tanto el actual presidente, aspirante a un nuevo mandato de seis años, como su desafiante del antichavismo abroquelado en la Mesa de la Unidad Democrática, Henrique Capriles Radonski, tendrán marketineros políticos brasileños, expertos a la hora de diseñar campañas para captar votos.

A Capriles lo asesorará Renato Pereira, uno de los artífices de los triunfos del gobernador de Río de Janeiro, Sergio Cabral. Chávez sumó a Joao Santana, de exitoso papel en las victorias de Luiz Inácio Lula da Silva y su "bendecida", Dilma Rousseff, en Brasil, Ollanta Humala en Perú, o José Manuel de la Sota y Juan Schiaretti en la Gobernación de Córdoba.Pero esta campaña venezolana aparece como diferente de cualquier otra. Hablar de proselitismo mientras llegan las noticias de un presidente convaleciente y cuyo estado es objeto de toda suerte de conjeturas resulta a la distancia algo chocante. Pero la enfermedad del mandatario y los pronósticos sobre su eventual evolución adelantaron cruces que se auguraban recién para dentro de tres o cuatro meses.Además, los vaticinios más funestos reabrieron las incógnitas acerca de quién estaría en condiciones de ponerse al frente del proyecto de Revolución Bolivariana si su líder indiscutido no pudiera seguir. A pesar de su afirmación de hace ocho días de que la revolución ya no depende de su destino personal, es difícil hallar en un esquema de poder organizado en torno de su particular liderazgo figuras capaces de tomar la posta.El actual vicepresidente, Elías Jaua, un hombre de escaso carisma, es uno de los tantos nombrados por estas horas por politólogos y analistas como figura de un recambio sobre el que todavía parece prematuro conjeturar.

Los vices venezolanos son nombrados y removidos por el presidente, y entre quienes acompañaron a Chávez en Miraflores en estos años y podrían ser llamados a seguir su proyecto están el periodista José Vicente Rangel, quien fue su leal "número 2" entre 2002 y 2008, pero tiene ya 82 años, o Diosdado Cabello, un ex militar que hoy es titular de la Asamblea Nacional y fue segundo del gobierno en 2002, el año del fallido golpe de abril que derrocó al mandatario por apenas 47 horas.Las especulaciones restan chances a Cabello por haber perdido hace tres años unos comicios locales frente a Capriles, así como relegan al canciller, Nicolás Maduro, quien como legislador integró la comitiva de Venezuela en la cumbre del Mercosur ampliado hecha en Córdoba en 2006.En la baraja de nombres, algunos incluyen al almirante Orlando Maniglia, al ministro de Información, Andrés Izarra, a Adán Chávez, hermano mayor del jefe de Estado y gobernador de su Barinas natal, o hasta a María Gabriela, la hija del presidente, de 31 años. Claro que si lo que se piensa es en el nombre del futuro vicepresidente, la Constitución venezolana veta a quienes tienen algún grado de consanguinidad con el jefe del Ejecutivo. Hoy nadie imagina que Chávez haga una delegación anticipada de aspiraciones o decline postularse dentro de poco más de siete meses.Al despedirse de su gente el viernes pasado, el presidente prometió "que la lucha seguirá en las calles junto al pueblo" y no escondió alguna lágrima.Ahora que las versiones se amplifican de manera interesada entre los detractores y los partes médicos desde La Habana se dosifican en Caracas, no es posible saber qué condimentos depararán el posoperatorio o eventual tratamiento que se indique a este paciente poco proclive al reposo. Lo que es seguro es que su evolución marcará el tono del año electoral no sólo entre sus seguidores, con quienes generó una empatía difícil de endosar a potenciales sucesores, sino también entre sus rivales, que aunaron fuerzas para buscar derrotar a quien siempre los venció en las urnas.