Una batalla, dos destinos, un país
Las palabras del presidente de Venezuela, tras los rumores, versiones y desmentidas en redes sociales y medios locales y extranjeros, impactaron no sólo en Caracas. Marcelo Taborda.
Las palabras del presidente de Venezuela, tras los rumores, versiones y desmentidas en redes sociales y medios locales y extranjeros, impactaron no sólo en Caracas, donde de inmediato se desataron nuevas especulaciones y conjeturas de cara a las elecciones del 7 de octubre. Hugo Chávez, quien llegó al Palacio de Miraflores el 2 de febrero de 1999 y busca en esos comicios presidenciales un nuevo mandato de seis años, reveló que en un examen realizado el sábado en Cuba se le detectó una lesión en el mismo sitio donde el 20 de junio del año pasado se le extirpó un tumor canceroso. A diferencia de esa ocasión, en la que Chávez apareció recién 10 días después de la cirugía (la segunda que le habían efectuado en La Habana) para dar detalles de su estado de salud, esta vez el mandatario anticipó que se hará otra operación para extirpar la lesión. Allí se determinará si ésta tiene o no que ver con la enfermedad por la que entre julio y septiembre de 2011 recibió cuatro sesiones de quimioterapia.El presidente mantuvo aún en incógnita la fecha y el lugar en los que afrontará el nuevo reto de su salud al que, fiel a su estilo, definió como una nueva "batalla" a librar. Claro que a esta batalla, sin dudas la más difícil que le ha tocado afrontar al ex militar nacido en Barinas el 28 de julio de 1954, le toca librarla cuando tiene otros frentes abiertos.Hace sólo 10 días, la oposición nucleada en la llamada Mesa de la Unidad Democrática (MUD) realizó unas inéditas elecciones primarias en las que se impuso Henrique Capriles Radonski, actual gobernador de Miranda, quien quedó así nominado por los antichavistas como el encargado de enfrentar a Chávez en las urnas.Lo inusual de la compulsa –en la que votaron algo más de tres millones de personas equivalentes a un 17 por ciento del padrón venezolano (estimado en casi 18 millones de votantes)– supuso un gran golpe de efecto y un fuerte impulso inicial para Capriles, quien con 1,9 millón de sufragios logrados prometió abroquelar a todos los sectores.Apenas conocido el nombre de su rival – miembro de una familia acaudalada al que evitó nombrar– Chávez aludió a los apoyos internos y externos de su contrincante y evocó su papel en los días del fallido golpe en su contra, en abril de 2002.La campaña proselitista incipiente comenzaba a nutrirse de condimentos especiales, mientras los detractores del gobernante repasaban que sumados todos sus votos en las legislativas de septiembre de 2010 habían superado al oficialismo. Desde el gobierno, comenzaban a repasar todas y cada una de las veces en que "los escuálidos" dieron por muerta a "Revolución Bolivariana" y acabaron mordiendo el polvo de la derrota. La oposición retrucaba que, unida, las cosas serán distintas.Y en eso llegaron, de boca del propio Chávez, las nuevas noticias sobre su salud. "Que nadie se alarme y yo diría que nadie se alegre porque, independientemente de mi destino personal, esta revolución ya tiene su impulso dado y nada ni nadie podrá detenerla", afirmó el gobernante ayer. Cada una de sus frases fue objeto de interesadas interpretaciones de quienes lo idolatran y de quienes lo detestan, muchos de los cuales se dividían entre quienes celebraban la noticia o quienes la consideraban una maniobra preelectoral.En cualquier caso, la noticia de ayer impactó de lleno en un lugar donde las pasiones despertadas por este hombre y su estilo hacen que su destino y el de su país estén hoy ligados de una manera inexorable.

