Un voto a cuenta de otra historia
Si alguien afirmaba cuatro años atrás que Juan Manuel Santos sería el encargado de abrir una puerta al final de 50 años de conflicto armado en Colombia quizá lo hubieran tildado de loco.
Si alguien afirmaba cuatro años atrás que Juan Manuel Santos sería el encargado de abrir una puerta al final de 50 años de conflicto armado en Colombia quizá lo hubieran tildado de loco. Mucho más si hubiera arriesgado que cuatro años después sería reelegido con apoyo de la izquierda. En 2010, el ex ministro de Defensa de Álvaro Uribe, que había ganado fama por su mano dura, no exenta de excesos, ante la guerrilla de las Farc, parecía encarnar el continuismo en la Casa de Nariño.Sin embargo, el pragmatismo de un Santos que no tardó en desmarcarse de su antecesor en políticas internas y trato con sus vecinos regionales lo puso en las antípodas de un Uribe que apostó desde entonces a su caída del poder.Ayer, para torcer los números de la primera vuelta del 25 de mayo y de algunas encuestas de sólo días atrás, Santos contó con el voto de las fuerzas de izquierda, de sectores progresistas y de quienes apoyan el fin de una guerra de medio siglo que causó mucho daño.Más allá del gran resultado en Bogotá y de los casi dos millones y medio de colombianos más que votaron ayer con respecto al primer turno, quienes le dieron su apoyo ante Óscar Zuluaga esperan ahora que cumpla su mayor promesa.

