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Un “matrimonio político” se cruza en el camino de Dilma

Los flashes priorizaron a Marina antes que al gobernador de Pernambuco, a cuyo partido se sumó. El nuevo aliado de la exministra dista de los ideales de nueva política que defendía para su frustrada fuerza.

16 de octubre de 2013 a las 02:00 p. m.
Redacción La Voz
Un “matrimonio político” se cruza en el camino de Dilma

E l anuncio causó sorpresa y sacudió el tablero político del país más influyente de la región días atrás. Marina Silva, la exministra de Ambiente de Lula, la que abandonó el Partido de los Trabajadores en agosto de 2009 y como candidata del Partido Verde logró casi 20 millones de votos en la primera vuelta de las presidenciales de octubre de 2010, se sumó al Partido Socialista Brasileño del cacique político pernambucano, Eduardo Campos, con intención de conformar una suerte de "tercera vía" para los comicios del año que viene. Algunos analistas se apresuraron a conjeturar sobre las chances presidenciales de quien fuera también seguidora de Chico Mendes y se alfabetizara ya entrada en su adolescencia, tras una infancia cargada de penurias en el Seringal, donde no sobrevivieron ocho de sus 10 hermanos nacidos de la unión de sus padres, Pedro Augusto y María.Para algunos, la irrupción de Marina otra vez en el tablero y su alianza con el gobernador de Pernambuco haría poco menos que inevitable una segunda vuelta en las elecciones de octubre de 2014, en la que hasta hace un par de días aparecían como contrincantes centrales la presidenta Dilma Rousseff y el exgobernador de Minas Gerais y actual senador Aecio Neves, el nieto de Tancredo, que aspira a ser el abanderado del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB). Claro que para confirmar su candidatura, Aecio debería vencer los últimos obstáculos que en su partido pretenden ponerle desde San Pablo los adherentes al dos veces derrotado en presidenciales José Serra, quien no se resigna a salir de escena. Equilibristas sin Red Sin embargo, las cámaras no se enfocaron estos días en la fuerza que fundara Fernando Henrique Cardoso sino en la recepción que Campos hizo a Marina después de que la incipiente fuerza de la exministra, "Red", se quedara 70 mil firmas debajo de las 500 mil exigidas para convertirse en partido. Un dato insoslayable a la hora de medir y proyectar adhesiones a una dirigente que se fue del PT y apostó por una nueva historia denunciando las malas artes de la vieja política e invitando a fundar algo nuevo. Claro que su nuevo aliado parece distar mucho de esos ideales declamados por Silva. Campos encarna a un caudillo político del Nordeste, que llegó al poder en 2007 y en 2010 fue reelegido como gobernador con el 82,8 por ciento de los sufragios en primer turno. Además, el propio Campos ratificó su lealtad al pernambucano más célebre, a punto tal que aclaró que sus intenciones presidenciales serían pospuestas si Lula decidía postularse para un tercer mandato, que él avalaría. Cuando Lula declaró que trabajaría por la reelección de Dilma, en el PSB apostaron por comenzar a instalar a nivel nacional a Campos, un "ilustre" en el nordeste pero casi desconocido en el sur de este país continente.El "matrimonio político" con una Marina despechada y sin partido puede interpretarse en esa clave y, de hecho, una encuesta del fin de semana indicó que el hombre nacido en Recife estaba en la consideración de un 15 por ciento de la población a nivel nacional tras sumar a la exdirigente ambientalista, porcentaje que los asesores de Campos esperaban lograr recién en diciembre. Matrimonio de conveniencia Pero la apuesta del gobernador podría volverse contra sus aspiraciones, ya que los flashes priorizaron a Marina, su invitada y la segunda en intención de voto en los sondeos, que un año antes vaticinan otra victoria de Dilma. Si bien al afiliarse al PSB Silva dijo que apoyaría la candidatura de Campos y se la ubicó como su potencial vice, en las horas siguientes se comenzó a especular con una integración de fórmula que dependerá del impacto de cada figura política en las encuestas de los próximos meses. No son pocos los que vaticinan grietas y roces entre Campos, hasta aquí fiel aliado y amigo de Lula, y la exministra de Ambiente, una dirigente de carácter férreo y perfil conservador cuya fe y militancia en la Iglesia Pentecostal le reportó muchos votos evangélicos a ese 19,5 por ciento logrado en 2010.Lo que sí queda claro es que un crecimiento del PSB aumentaría las chances de un balotaje en el que Dilma tiene hoy asegurado un lugar, si no llega a la mitad más uno de los votos válidos. La segunda vuelta en Brasil es una instancia que por última vez logró evitar en 1998 Cardoso, cuando logró su reelección por un amplio margen. Ni siquiera Luiz Inácio Lula da Silva, salpicado por el Mensalão, lo pudo obviar en 2006, aunque después vencería por paliza al actual gobernador paulista Geraldo Alckmin.De todos modos, para octubre de 2014 falta mucho. Las imprevistas protestas sociales de mitad de este año en todo Brasil y hasta un Mundial de por medio, son componentes de un humor social cambiante, cuyo futuro a esta altura es imposible medir.