Un mal que se ensaña con los mandatarios de la región
Bogotá. La noticia de que el ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva padece un cáncer de laringe impactó a Latinoamérica, una región en donde diversas modalidades de esta enfermedad parecen haberse ensañado con sus dirigentes en los últimos tiempos. Justamente son los dirigentes de Brasil los más afectados por esta enfermedad. A la actual mandataria, Dilma Rousseff, le fue diagnosticado un cáncer linfático en 2009 cuando era ministra de la Presidencia de Lula, lo que no le impidió, tras ser tratada en el mismo hospital, buscar la presidencia, que asumió en enero pasado.Otro estrecho colaborador de Lula, José Alencar, vicepresidente durante sus ocho años de mandato (2003-2011), murió el 29 de marzo pasado tras combatir durante más de una década contra un agresivo cáncer abdominal, lo que le obligó a pasar 17 veces por el quirófano.Sin embargo, el caso que hasta ahora ha conmocionado más a Latinoamérica y al mundo en general, por las connotaciones políticas que tiene y el misterio que lo rodea, es el del gobernante venezolano, Hugo Chávez, quien el 30 de junio pasado anunció desde Cuba que 10 días antes le habían extraído un tumor canceroso.Tras cuatro sesiones de quimioterapia, tres en La Habana y una en Caracas, la semana pasada al regresar de Cuba aseguró que los análisis médicos detectaron "que no hay células malignas" en su cuerpo, insistió en que su salud "viene progresando bien", y precisó que se encuentra en una etapa de "seguimiento para que no se repita la enfermedad". Sin embargo, el hermetismo con el que se ha manejado el caso ha generado un sinnúmero de especulaciones de opositores, medios de comunicación y expertos médicos.El haitiano René Préval, quien traspasó el poder en mayo pasado a Michel Martelly, también escogió a Cuba para tratarse el cáncer de próstata, del que fue operado en ese mismo país en 2001, al final del primero de sus dos mandatos (1996-2001 y 2006-2011).Otro gobernante en ejercicio con cáncer es el paraguayo Fernando Lugo, a quien le diagnosticaron uno de tipo linfático en agosto de 2010, del que se trató igualmente en el Hospital Sirio Libanés, donde recibió tres sesiones de quimioterapia y tuvo que ser internado además por una trombosis en octubre del mismo año.El resto del proceso médico –otras tres sesiones de quimioterapia– lo cumplió en su país, tras lo cual ha dicho que está "muy bien" y se ha descartado la reactivación del cáncer, aunque los chequeos oncológicos lo obligaron en varias oportunidades a cancelar durante un par de días sus actividades oficiales.Justamente Lugo, tras enterarse ayer en la Cumbre Iberoamericana que se realiza en Paraguay de la enfermedad de Lula, pidió a sus colegas cuidar su salud. Y es que las responsabilidades, el estrés y los viajes casi siempre pasan factura a quienes ejercen el poder.Así lo atestiguan otros mandatarios de la región, como la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, quien no pudo estar en junio en la Cumbre del Mercosur en Asunción por recomendación de sus médicos tras sufrir una caída durante un acto público.

