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Un encuentro formal, obligado por la transición

El que será el presidente 45, Donald Trump, dejó ayer Nueva York y voló a Washington para una visita al presidente 44, Barack Obama, quien ocupará la Casa Blanca hasta el 20 de enero.

11 de noviembre de 2016 a las 12:01 a. m.
Enviado especial
Un encuentro formal, obligado por la transición
Washington a sus pies. Luego de la Casa Blanca, Trump y su esposa fueron al Capitolio y disfrutaron su vista. (AP)

Los dos dejaron atrás la batalla electoral y se sentaron a conversar porque corresponde a las tradiciones de una democracia asentada. Sin embargo, esta es apenas la calma que precede a otras tormentas por venir. El que será el presidente 45, Donald Trump, dejó ayer Nueva York y voló a Washington para una visita al presidente 44, Barack Obama, quien ocupará la Casa Blanca hasta el 20 de enero.Los dos guardaron las formas con un saludo que sonó amistoso, pero que a la luz de la campaña no pudo serlo jamás. Hasta el último día, en apoyo a su derrotada candidata, Hillary Clinton, Obama dijo que Trump no estaba capacitado para ser presidente. Y según su jefe de prensa, no cambió de opinión, pero acepta que el pueblo lo eligió.Aunque después se corrigió, Trump llegó a cuestionar que Obama, el primer presidente negro de Estados Unidos y natural del estado de Hawaii, provenía de otro país, posiblemente de Kenia. Así llegaron los dos al primer encuentro por la transición. Pero fue Trump quien sorprendió al salir cuando dijo que desea hasta contar con los consejos de Obama, a quien consideró un "muy buen hombre". Al cabo de 90 minutos en los sillones del Salón Oval, Trump dijo que hablaron de la situación del país. Fin de la cita.Y otra reunión. Esta vez, un almuerzo con miembros del Partido Republicano, muchos de los cuales le dieron las espaldas, desconfiados de las posiciones de Trump y que una hipotética derrota los dejara afuera del poder político.Pero fue al revés. Ahora debe suturar heridas porque necesita acordar una serie de proyectos que ha prometido implementar de manera urgente, como los cambios en la política migratoria y la reducción de impuestos a la clase media.Como todo presidente en cualquier país, Trump tiene un arma de negociación: debe realizar cuatro mil designaciones en distintos cargos. Se sobreentiende que no puede prescindir del think tank republicano para ocupar áreas que requieren conocimientos específicos. De esos puestos, mil deben pasar por la aprobación del Senado, donde tiene mayoría, tanto como en la Cámara de Representantes.El equipo de Trump puso en marcha una página web para la transición en la que se reciben postulaciones. Newt Gingrich, expresidente de la Cámara de Representantes y cercano a Trump, preguntó: "¿Trump contratará a gente que gobierne o que cambie el gobierno? Son dos descripciones laborales muy diferentes".La visita a Washington le sirvió a Trump para ratificar allí, en el corazón del poder, que sus prioridades son creación de empleo, inmigración y sanidad. El cambio en el sistema de salud será, casi con seguridad, la más fuerte batalla que Trump emprenderá. La resistencia de los demócratas es obvia: esa ha sido una política por la que Obama luchó para ofrecer un seguro médico a unos 40 millones de personas que no lo tenían.