Ucrania, impotente ante la inminente pérdida de territorio
Las fuerzas armadas ucranianas no intervendrán en Crimea, a la que ya dan por perdida. El gobierno busca ayuda porque teme una mayor invasión de Rusia en el país.
Una caravana de coches con banderas y el lema "Ucrania es indivisible" atraviesa Kiev en la soleada mañana. En el metro o en las cafeterías se ve a muchos con un lazo prendido a la chaqueta con los colores del país. El gobierno ha optado por anudarse unos mantras: nadie reconocerá el resultado del referéndum en Crimea, la consulta es ilegal y sus autoridades, un "grupo de bandidos", tal y como los calificó el martes el primer ministro, Arseni Yatseniuk, antes de volar a Washington a pedir ayuda. La sensación de que, por sí misma, Kiev ya no puede hacer mucho más, se acentuó el miércoles, cuando el presidente, Alexander Turchínov, admitió a France Presse que el Ejército ucranio no intervendrá en la península.Kiev no ha ahorrado crudeza a la hora de exponer, a sus ciudadanos y al mundo, la crítica situación que atraviesa el país. Apenas llegó al poder, el primer ministro advirtió que Ucrania está al borde de la bancarrota, necesita millones sólo para estabilizarse y ha sido esquilmada por el expresidente Víktor Yanukóvich y su entorno. Ahora, conforme se acerca el referéndum –una consulta que Obama aún confía en 'detener mediante la diplomacia', como ha dicho a Yatseniuk–, el ministro de Defensa ucranio ha reconocido también la fragilidad del Ejército. Igor Teniuj ha comparado los alrededor de 6.000 soldados que tiene listos para el combate con los más de 200.000 que, dijo el martes, tienen los rusos desplegados en la frontera oriental de Ucrania. Parte de la culpa también recayó en Yanukóvich: "Nuestros predecesores han destruido sistemáticamente y a propósito los recursos y las posibilidades de defensa del Ejército ucraniano (…)", afirma el titular de Defensa en su perfil de Facebook. "En la práctica, han desarmado a nuestras tropas".
Fragilidad institucional
El golpe de Rusia llega cuando Ucrania está en pleno proceso de traspaso de poderes en todos los ámbitos, con una gran fragilidad institucional.
La Rada Suprema (Parlamento) solicitó el martes al Tribunal Constitucional que se pronuncie sobre la disolución del Parlamento crimeo, algo que no parece muy eficaz para frenar la política de hechos consumados que aplica la península. “Ya sabemos el resultado de la consulta”, comenta el diputado Sergei Sobolev, de Patria, el partido del primer ministro Yatseniuk, en referencia a que no será un proceso limpio. “No tienen la lista de circunscripciones ni de electores. ¿Cómo van a saber quién debe votar?”, se pregunta. “La comisión central electoral ha bloqueado el sistema electrónico, no tienen dinero del presupuesto para organizarlo”, explica. El diputado insiste en que vulnera la Constitución ucraniana y el derecho internacional, pero admite: “No podemos enmendar los hechos y no queremos provocar una escalada”.
Apoyos
El nuevo gobierno se ha movido con rapidez para pedir ayuda económica exterior y respaldo político internacional ante la amenaza rusa.
Kiev considera que Moscú está esperando tener una excusa para llevar a cabo una invasión mayor. “Rusia quiere repetir el escenario de Georgia en Ucrania, pero el gobierno ucranio no le ha dado ningún pretexto para atacar y no ha involucrado al Ejército”, explica el politólogo Olexij Haran. “El Ejecutivo está intentando evitar una agresión rusa a gran escala”, indica, refiriéndose al temor de un ataque por la frontera este del país.
*El País, de Madrid

