Temas del día:

Trump se afianza como candidato favorito

Ante la división republicana y sin un rival que se destaque, el magnate tiene el camino libre para disputar la presidencia.

11 de febrero de 2016 a las 12:05 a. m.
Marc Bassets / El País, de Madrid
Trump se afianza como candidato favorito
Siempre polémico. “La cordialidad excesiva arruina a este país”, expresó Trump tras triunfar por amplio margen en las primarias del martes. (AP).

Washington. El magnate neoyorquino Donald Trump ganó en New Hampshire por partida doble. Fue el vencedor inapelable de las elecciones primarias del martes por la noche. Y evitó que cualquiera de sus rivales republicanos destacara. El problema para el Partido Republicano es endemoniado. Un hombre de negocios y showman novato en la política, un provocador con un discurso agresivo, mezcla de bufón y demagogo, se consolida como el favorito para la nominación republicana a la Casa Blanca.La esperanza, por parte de los jefes de partido y de sus votantes más moderados, de hallar una alternativa a Trump, un candidato que detenga su ascenso, se frustra.El dominio de Trump es absoluto. Uno de cada tres votantes optó por él en New Hampshire. La incógnita era si, en el pelotón de candidatos que aspira a disputarle el liderazgo, alguien sobresaldría. Las primarias aclaran muy poco.

Kasich, en segundo lugar

El meritorio segundo lugar fue para el gobernador de Ohio, ­John Kasich, un político con experiencia gubernamental, pragmático y lejano del estilo bronco que ha dominado el Partido Republicano de los últimos años. Esto refleja una realidad: los exabruptos de Trump, sus ofensas y salidas de tono provocan rechazo.

Pero la tracción del mensaje moderado es limitada. Primero, porque otra parte del electorado –a la derecha, pero también a la izquierda– está descontenta con el

statu quo

: con las elites políti­cas y con una recuperación económica que ha dejado maltrecha a la clase media.

Y segundo, porque el mensaje moderado es difuso y está dividido. Sólo Kasich y el exgobernador de Florida Jeb Bush lo defienden abiertamente.

El problema de las elites republicanas, espantadas ante la posibilidad de que Trump logre la nominación, es que no encuen­tran a nadie que la evite.

En New Hampshire fue Kasich, un candidato que llevaba meses haciendo campaña en este estado de la costa este, un territorio amable para él, pero que puede tener dificultades en el sur y el oeste del país.

La semana pasada, tras los

caucus

(asambleas) de Iowa, la alternativa debía ser Marco Rubio, el senador por Florida que quedó tercero allí, por encima de las expectativas.

Pero Rubio falló en el debate televisado del sábado, apareció como un político acartonado, prisionero de sus frases brillantes que repite de forma mecánica, nada espontáneo. Y su impulso se diluyó.

Si sumaran sus votos, Kasich, Bush y Rubio superarían a Trump. La aritmética desmiente cualquier idea de que todo el Partido Republicano es de Trump. Pero ninguno de los tres está dispuesto a ceder y unirse detrás de un candidato anti-Trump.

Mientras esto no ocurra, Trump seguirá dominando y el

establishment

seguirá buscando alguien que lo desafíe.

Nuevo estilo de campaña

Para complicar la cosas, otro de los integrantes del pelotón que persigue a Trump es Ted Cruz, senador por Texas. Se trata de un candidato más radical, en muchos aspectos, que Trump, y tan detestado por el

establishment

como el magnate, o incluso más. Cruz ganó en Iowa y quedó tercero en New Hampshire.

Es una incógnita quién asumirá el turno de próximo favori­to para desafiarlo, pero lo cierto es que, después de New Hamp­shire, Trump vuelve a ocupar el centro del escenario.

Allí obtuvo su primera victoria electoral, la que llevaba prometiendo desde que en junio se lanzó, ante la incredulidad del mundo político y mediático, a una aventura insensata en la que, aparte de él y quizá su familia, nadie creía.

Hasta ahora ganaba en los sondeos, ganaba en el cómputo de asistentes a los mítines y ganaba en los minutos de televisión: publicidad gratis, se jactaba él, que le permitía ahorrar los millones que sus rivales gastaban en anuncios.

En Iowa, el estado que la semana pasada abrió el largo ­proceso de

caucus

y primarias, Trump se sometió por primera vez al veredicto de los votantes. Perdió y demostró que era humano.

En New Hampshire desmintió a quienes decían que su estilo de campaña –más mítines masivos que encuentros cara a cara– era un despropósito.

Pero el proceso es largo, acaba de empezar. Todos los candidatos confían en la estrategia a largo plazo y reclaman paciencia a sus seguidores.

Divulgará sus declaraciones de impuestos

Demorado. Donald Trump prometió que divulgará sus declaraciones de impuestos "en los próximos meses", atribuyendo la demora a la magnitud y la complejidad de sus finanzas. El magnate inmobiliario aseguró: "La gente se sorprenderá de lo poco que yo pago". Y añadió: "Odio la manera en que el gobierno gasta mi dinero".

Grosero. Trump admitió que espera poder ser estatista, pero recalcó que no ve nada malo con usar un lenguaje grosero en su campaña. "La cordialidad excesiva está arruinando a este país", declaró.

¿Uno menos? Trump dijo que habló con el gobernador de New Jersey, Chris Christie, sobre la posibilidad de que se retire de la campaña por la candidatura republicana tras sus malos resultados.