Trump justifica el tono hostil de sus llamadas
Ayer, en un evento tradicional, dijo que los líderes mundiales deben acostumbrarse. Al mandatario mejicano lo habría amenazado con enviar tropas, y al de Australia le colgó.
Washington. “Créanme, cuando oyen hablar de las llamadas telefónicas duras que estoy teniendo, no se preocupen. No se preocupen”, dijo Trump ayer durante el Desayuno Nacional de Oración, una cita anual en Washington. “Prácticamente, todos y cada uno de los países del mundo se han aprovechado de nosotros, pero eso no va a seguir sucediendo”, agregó. “El mundo tiene problemas, pero vamos a arreglarlos, ¿de acuerdo? Eso es lo que yo hago, arreglo cosas”, insistió el republicano.
Trump respondía de esta forma a las informaciones surgidas en las últimas horas sobre el tono tumultuoso y hasta agresivo que empleó en al menos dos conversaciones con líderes internacionales. La Casa Blanca desmintió la pasada noche que Trump haya amenazado al presidente Enrique Peña Nieto, como afirmó en un principio la agencia AP, con enviar tropas estadounidenses a México para lidiar con los “ bad hombres”, término despectivo con el que en el pasado el republicano se refirió a inmigrantes y a criminales de origen hispano como los carteles de la droga. Ayer, fuentes de la presidencia estadounidense dijeron, según la misma agencia, que esas palabras habían sido dichas en tono “ligero”.
A los tumbos con Australia
Otro trato áspero parece que el mandatario tuvo con el primer ministro de Australia, Malcolm Turnbull. Washington desmintió que Trump le había colgado el teléfono cuando ambos habían conversado por primera vez, el pasado sábado. Lo que no negó la prensa de la Casa Blanca es que la charla no fue tranquila.
La conversación debía haber durado una hora, pero según The Washington Post y CNN, Trump interrumpió la llamada a los 25 minutos, un espacio de tiempo confirmado por la Casa Blanca, aunque esta no precisa si fue más corta de lo previsto. Eso sí, en esa escasa media hora, a Trump le dio tiempo a decirle a Turnbull que de las cuatro conversaciones que había mantenido ese día con líderes mundiales, incluido el presidente ruso Vladimir Putin, la suya era "la peor, de lejos", de acuerdo con el Post.
La airada respuesta del republicano se habría debido a que el primer ministro australiano intentaba asegurarse de que Estados Unidos cumpliría su promesa de acoger a 1.250 refugiados que se encuentran en un centro de refugiados de su país, después de que Trump había firmado, unas horas antes, el veto migratorio que tantas protestas internacionales ha generado.
Según el Post, Trump llegó a acusar a Australia de intentar exportar al "próximo terrorista de Boston", en referencia al atentado contra la famosa maratón de la ciudad de la costa este estadounidense en 2013, perpetrado por dos hermanos de origen checheno cuyos padres llegaron como refugiados a Estados Unidos.
Turnbull aseguró este jueves desde Australia que ha recibido garantías tanto desde el Departamento de Estado como de la Casa Blanca de que Trump respetará el acuerdo migratorio pactado con su predecesor, Barack Obama. Pero el nuevo presidente estadounidense lo puso públicamente en duda con un mensaje en las redes sociales, su medio más habitual de expresarse, en el que calificó de “estúpido” el acuerdo y dijo que lo “estudiará”.
De modo oficial, el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, dijo que existió un “gran enfado” y una “tremenda decepción” de Trump con el “horrible” acuerdo con Australia firmado por su predecesor. Pero a los fines de bajar el nivel de especulaciones, señaló que “pese a todo” la conversación con el líder australiano fue “muy cordial”.

