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Tras la negativa de Gran Bretaña al acuerdo, Sarkozy reconoce que “hay dos Europas”

Cameron, primer ministro británico, rechazó el viernes el programa incentivado por el gobierno francés y el alemán para salir de la crisis. El pacto de la UE siembra confusión y no convence a los mercados.

12 de diciembre de 2011 a las 06:52 p. m.
Agencia EFE
Tras la negativa de Gran Bretaña al acuerdo,  Sarkozy reconoce que “hay dos Europas”
SARKOZY. En la cumbre de los países de la UE la semana pasada (AP/Archivo).

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, consideró hoy que la actitud de Gran Bretaña contra el acuerdo de Bruselas de la semana pasada para salir de la crisis establece con claridad "dos Europas".

Aclaró de todas formas que no se contempla la salida del Reino Unido de la Unión Europea, que supondría "un gran empobrecimiento", una entrevista publicada hoy por "Le Monde".Sarkozy aseguró que tanto él como la canciller alemana, Angela Merkel, habían intentado que Londres se sumara al compromiso del Consejo Europeo finalizado el viernes pasado pero no fue posible.

Opinó que ha quedado así establecido que hay dos visiones de la construcción europea: "La una quiere más solidaridad entre sus miembros y regulación. La otra se limita sólo a la lógica del mercado único".Insistió en que las demandas británicas en defensa de la plaza financiera de Londres sobre los servicios financieros "no eran aceptables" porque "la crisis ha venido de la desregulación financiera"."Nunca podríamos aceptar una vuelta atrás. Europa debe ir hacia más regulación", añadió.Sobre el acuerdo. El nuevo acuerdo europeo para reforzar la disciplina fiscal y atajar la crisis, en el que están dispuestos a participar todos los socios de la UE menos el Reino Unido, plantea de momento más preguntas que respuestas y no ha logrado calmar a los mercados, que de nuevo registraron hoy una tendencia bajista.La Comisión Europea (CE) se esfuerza por convencer de la viabilidad y contundencia de las medidas, si bien no ha tenido más remedio que admitir que nada se sabe aún del desarrollo concreto del acuerdo ni del modo en que se podrá supervisar su cumplimiento e imponer sanciones.

Además, la negativa de Reino Unido a participar en el acuerdo, aunque sirvió para unir a los demás socios europeos en torno a Alemania y agiliza de alguna manera el proceso (ahora planteado como un acuerdo intergubernamental fuera de la UE), complica su puesta en marcha y obliga a buscar rodeos legales que permitan implicar a las instituciones comunitarias."La clave está en cómo se sanciona a los países que incumplan ese tratado", comentó hoy una fuente comunitaria y recordó que "la CE no puede implicarse en sanciones de cuestiones acordadas fuera de la UE", para agregar: "de momento, tenemos un acuerdo sin sanciones".Más allá de las cuestiones de forma, preocupa también el contenido.La introducción en las constituciones nacionales de la "regla de oro", para garantizar el equilibrio en los presupuestos de los países y limitar el déficit estructural anual al 0,5 % del PIB, es rechazada por los socialistas franceses.

Sarkozy, por su parte, destacó la necesidad de intervención del Banco Central Europeo (BCE) y mostró su confianza en que ayude a calmar "los temores infundados" sobre las deudas soberanas.Desde el Reino Unido, el viceprimer ministro británico, Nick Clegg, mostró ayer su "amarga decepción" por el resultado de la cumbre del viernes en Bruselas y advirtió de que su país se enfrenta al aislamiento, en un gesto considerado como un verdadero desplante europeo al jefe del Gobierno, David Cameron.Cameron, por su parte, acudió hoy sin Clegg al Parlamento británico para explicar su rechazo al pacto europeo e insistió en que su decisión de quedarse fuera se debió a que el acuerdo planteado no protegía los intereses nacionales del Reino Unido (ver Cameron defendió su decisión de no participar de un pacto europeo). En los mercados. La incertidumbre que rodea al nuevo tratado motivó hoy la advertencia de la agencia de calificación Moody\'s de revisar la nota de las deudas soberanas de los países de la zona del euro y provocó un retroceso en todas las bolsas europeas.

La prima de riesgo española, que mide el diferencial entre la rentabilidad del bono alemán a diez años con el equivalente español, llegó a dispararse por encima de los 400 puntos básicos y el principal indicador bursátil, el IBEX, perdió hoy 269 puntos y cerró en 8.381, lo que aumenta la caída anual hasta el 14,99 %.

La bajada más fuerte de Europa la registró el selectivo de Milán, un 3,79 % lo que no facilita la difícil semana a la que tendrá que hacer frente el primer ministro de Italia, Mario Monti, en la que se han convocado huelgas contra su plan de ajuste de 30.000 millones de euros.