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Tiene que existir una salida

La ONU ha tenido hasta ahora un papel casi intrascendente, como también en otros conflictos, como Ucrania e Irak.

03 de agosto de 2014 a las 12:02 a. m.
Redacción La Voz
Tiene que existir una salida

La violencia en Gaza no cesa y la pregunta sobre quién puede poner freno a esto tiene una respuesta muda. La ONU ha tenido hasta ahora un papel casi intrascendente, como también en otros conflictos, como Ucrania e Irak, por poner dos ejemplos. Se puede argumentar en su favor que la intervención por el tema de las armas químicas de Siria fue efectiva, pero, aparte de eso, y en el caso particular de la Franja de Gaza, no parece emanar del organismo ni el intento más endeble de ayudar a encontrar una salida.Esto se debe a que en la ONU el todo no es igual a la suma de las partes. Algunas partes siguen siendo más poderosas que el conjunto.El derecho de veto que tienen cinco de sus miembros en el Consejo de Seguridad (Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Rusia y China) es la garantía de que nada vaya a salirse fuera del área de control de las grandes potencias.La BBC remarcaba días atrás que Estados Unidos utilizó el veto 14 veces desde que finalizó la Guerra Fría y Rusia lo hizo 11 veces. Ambos defendieron así a sus principales aliados, Israel, en el primer caso, y Siria, en el segundo.Con esto en mente, se impone la necesidad de buscar canales alternativos. Algo similar a lo que se llevó adelante con los Acuerdos de Oslo, por ejemplo, que convenza a las partes de las bondades de negociar con el peor enemigo en la Tierra.Misión (casi) imposible, a primera vista, pero se han visto conflictos peores en la historia y siempre hubo alguna salida. Una opinión calificada La semana que pasó se publicó en el Project Syndicate una nota de Shlomo Ben Ami –exministro de Relaciones Exteriores israelí durante el gobierno del laborista Ehud Barak– que demuestra que hay un debate sobre posibles soluciones. Project Syndicate es una ONG que difunde artículos de opinión de tendencia progresista sobre temas de política, economía y finanzas internacionales.Ben Ami opina, como la gran mayoría de sus compatriotas, que el mundo se ha ensañado con su país por lo que muestran las imágenes que provienen de Gaza. Pero en esta nota en particular su pensamiento abarca otras variables.En primer lugar, advierte que Hamas sobrevivirá porque Israel quiere que sobreviva, ya que una anarquía yihadista (que sería lo que se impondría en la Franja ante la ausencia de Hamas) sería mucho peor.En segundo lugar, apunta que el hecho de que este enfrentamiento sea asimétrico implica de entrada una derrota para Israel ya que le impide lograr un objetivo estratégico con pocas bajas civiles."La continuidad del conflicto palestino debilita las bases morales de Israel", agrega luego, en un concepto ya largamente advertido al gobierno de Benjamin Netanyahu desde el interior y exterior de Israel.En su opinión, estos conflictos asimétricos son batallas políticas que no se pueden ganar por medios militares; por ende, la potencia queda en inferioridad estratégica.Peor aún, implican que Israel no puede evitar las consecuencias políticas del conflicto, y esas consecuencias son que Hamas "se está convirtiendo de forma gradual en la avanzada de la lucha por la liberación de Palestina", en detrimento de Al Fatah, el movimiento de Mahmud Abbas en Cisjordania.Por eso, dice Ben Ami, "el verdadero peligro está en casa, en el efecto corrosivo del problema palestino sobre la posición internacional de Israel". Ben Ami asegura que estos enfrentamientos asimétricos, más el crecimiento continuo de los asentamientos y la constante de anexión de territorios palestinos, sólo perjudicaron a Israel.En su opinión, porque "dieron impulso a una campaña cada vez más intensa por debilitar la legitimidad de Israel".Este es el punto en el que coinciden algunos israelíes de izquierda y muchos de derecha: el rechazo es producto de una campaña en contra de Israel, no de que las políticas que adopta el gobierno de Netanyahu sean repudiables."Apuntan a la implosión del Estado judío", asegura el historiador y político, quizá para la tribuna interna. La propuesta Al margen de esta última aseveración, lo que propone Ben Ami es acelerar la negociación por los dos estados "con un compromiso de Estados Unidos y los otros medios del Cuarteto para Medio Oriente" (la Unión Europea, las Naciones Unidas y Rusia). Porque mientras no se concrete una solución de dos estados, Israel no podrá eludir la realidad de un único Estado sumido en una guerra civil permanente. Y va todavía más allá: pide que los protagonistas del desastre actual y los que compiten por ser mediadores impulsen un amplio programa de paz que vaya acompañado de un Plan Marshall para Gaza; que se levante el bloqueo que ejercen Egipto e Israel contra la Franja, y que Hamas se desarme bajo supervisión internacional.Su conclusión: "Ninguna estrategia nacional será creíble mientras no reconozca que la continuidad del conflicto palestino debilita peligrosamente las bases morales de Israel y su posición internacional".