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Son dos mujeres fuertes que no se doblan fácilmente

13 de septiembre de 2010 a las 12:01 a. m.
Son dos mujeres fuertes que no se doblan fácilmente

Rossi no imagina una relación fácil entre Cristina Fernández y Dilma Rousseff y aboga por definiciones en el Mercosur y la Unasur. "No creo que sea una relación fácil, pero no por diferencias políticas sino más bien por la personalidad de las dos. Son dos mujeres fuertes, dos mujeres decididas, dos mujeres de opinión. No se doblan fácilmente… Por lo tanto, la llamada diplomacia presidencial, que es una parte importante de la diplomacia de los países, no creo que sea lo mismo que hasta ahora era con Lula", advierte Clóvis Rossi. "Recuerdo que con Lula y Néstor no fue tan fácil. Por ejemplo, cuando Argentina amenazó con el default con el Fondo y Néstor quiso hablar con Lula, éste no se puso al teléfono. Y Kirchner sabe bien que lo hizo porque no quiso enfrentar al FMI; pese a las bravuconadas que hace Lula con el Fondo, no quiso ponerse al lado de alguien que iba a ponerse en su contra…. Además no creo que Néstor haya sido tan obsecuente con Lula como muchos otros mandatarios latinoamericanos. Sobre todo porque, pese a todo lo que pasó, Argentina no quiere subordinarse ni se subordina a Brasil, aunque reconozca su importancia. Cristina tenía con Lula una relación de amistad, pero con Dilma puede ser más complicado, pese a que las políticas, los acuerdos y los intereses sean los mismos".Acerca de los emprendimientos regionales, el analista trazó sus perspectivas: "El Mercosur necesita algo que se intenta hacer desde el primer día del gobierno Lula que es la coordinación de políticas macroeconómicas. Con respecto a la Unasur, los países tendrán que decidirse sobre si van hacia el socialismo del siglo 21, como quiere (Hugo) Chávez, o al capitalismo como quiere Lula, y seguramente Dilma. Hay que ver cuáles son las reglas del juego, porque es imposible algún tipo de unidad si hay distintas posiciones con respecto a la economía y respecto a las relaciones con Estados Unidos. Chávez quiere destruir el imperio y Lula quiere ser amigo de Obama.