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Siria, bajo la sombra de la guerra civil

Apareció el Ejército de Siria Libre, un grupo formado por militares opuestos a Bashar al Assad.

19 de noviembre de 2011 a las 12:44 p. m.
Agencia Télam
Siria, bajo la sombra de la guerra civil

Que Siria se encamina hacia una guerra civil parece estar fuera de discusión, sobre todo después de la aparición del Ejército de Siria Libre, un grupo formado por militares opuestos a Bashar al Assad.

De algún modo, la adopción de la vía armada se asemeja al caso libio, donde Muammar Kadhafi fue derrocado a fines de agosto pasado y luego murió en un hecho confuso en el que fue presuntamente asesinado.

Sin embargo, la posibilidad de que la Organización del Atlántico Norte (Otan) intervenga en ese país como lo hizo en Libia sería desafortunada para Medio Oriente, ya que desataría una guerra de incalculables consecuencias, opinan analistas.

Francia, que cumplió un rol estelar en el derrocamiento de Kadhafi, pidió esta semana la intervención del Consejo de Seguridad de la ONU y dijo que una guerra civil sería una verdadera catástrofe en Siria.

Rusia, por su parte, se opone a una posible intervención extranjera.La llamada "Primavera árabe" tiene un rasgo distintivo en Siria, después de que fueran derrocados las dictaduras de Ben Ali en Túnez; del egipcio Hosni Mubarak y del libio Kadhafi.

Desde luego, el poderío militar de Al Assad -junto al apoyo de sus principales aliados: Irán, Hezbollah y el grupo palestino Hamas- no es el mismo con el que contaba Kadhafi.

Con el respaldo del ejército y la minoría alauita, Al Assad controla la totalidad del territorio sirio en un país en donde la rama sunnita del islam constituye la mayoría de la población del país.

A pesar de los esfuerzos de la Liga Árabe, del pedido del rey de Jordania Adbulah para que Al Assad abandone el poder, el régimen incrementa cada día más la represión contra la oposición, conduciendo al país a una situación sin salida.

Por eso, el caso sirio es debatido con interés en la región, después de que Qatar y Arabia Saudita, considerados los "halcones" del Golfo Pérsico, y aliados de Estados Unidos, se unieran a la postura del normalmente moderado Adbulah.

Presiones. Al Assad, no obstante, tuvo que ceder a las presiones internacionales y esta semana aceptó con condiciones que una misión de la Liga Árabe supervise un plan de pacificación en Siria.

Pero en ese organismo no hay una postura uniforme sobre Al Assad: Argelia, Líbano e Irak declinaron respaldar la suspensión de Siria como miembro de esa entidad fundada en 1945.

Nadie duda de que éste país ocupa un lugar estratégico en la región, por lo que Líbano e Irak, particularmente, temen que una guerra civil desplace a miles de refugiados hacia sus estados. La comunidad kurda, que vive en el norte, también está preocupada por su futuro .La represión ha dejado más de 3.500 muertos, la mayoría de ellos en las provincias de Homs, Deraa, Idlib, Deir er Zor o Rif Damasco, según señalan informes de la ONU.

Sin embargo, en la capital siria y Alepo (al norte), los dos centros económicos principales del país, donde viven el 40% de los 22,5 millones de sirios no se han registrado protestas, señala hoy el diario español El País.

Los sirios salen a las calles sin miedo, convencidos de sus reclamos, a pesar de que en 1982 Haffez al Assad -padre de Bashar- reprimió una protesta liderada por los Hermanos Musulmanes en Hama, donde unas 10 mil personas murieron en los enfrentamientos o fueron ejecutadas.

El miércoles fue atacado el cuartel del servicio de espionaje de la Fuerza Aérea en Harasta, uno de los organismos represivos ligados al gobierno sirio, en los suburbios de Damasco, en una operación que fue reivindicada por el llamado Ejército de Siria Libre.

En cuanto a los insurgentes, el gobierno sirio sospecha que provenían de Homs, una ciudad que las fuerzas de Assad no pueden dominar desde que se iniciaron las protestas hace ocho meses.

La postura de los rebeldes -que son dirigidos por el coronel Riad Al Asad, refugiado en Turquía desde fines de julio pasado-, contradice la posición del Consejo Nacional sirio, que trata de unir a sectores liberales y los Hermanos Musulmanes para luchar en forma pacífica contra Assad.

En medio de este panorama, se cree la Liga Arabe puede ser el mejor camino para solucionar el conflicto.

Algunos analistas opinan que sus esfuerzos son más apropiados que una intervención de la Otan, ya que los ataques de la Alianza Atlántica siempre despiertan dudas sobre si su verdadera intención es proteger a civiles o, en realidad, beneficiarse con los recursos naturales del país.

Quizá el canciller ruso, Sergey Lavrov, tenga razón: "Los jugadores de afuera" alimentan la violencia en Siria.