Sin mayoría, el PP vence pero no logrará gobernar Andalucía
Lejos de lo vaticinado por algunas encuestas, los conservadores sumaron sólo tres bancas más que los socialistas, que podrían retener el bastión del sur con apoyo de Izquierda Unida.
Madrid. El Partido Popular (PP) del presidente conservador Mariano Rajoy se impuso ayer en los comicios regionales de Andalucía, pero sin alcanzar la mayoría absoluta que le hubiese permitido arrebatarles el poder a los socialistas en su histórico bastión del sur de España.
El PP de Javier Arenas fue la fuerza política más votada en Andalucía con el 40,6 por ciento de los votos y 50 diputados. Sin embargo, los conservadores se quedaron a cinco escaños de la mayoría absoluta.
En cambio, el Partido Socialista Obrero Español (Psoe) consiguió el 39,5 por ciento de los votos y 47 escaños, que sumados a las 12 bancas de Izquierda Unida (IU), la tercera fuerza con el 11,3 por ciento de los sufragios, obtiene la mayoría que necesita para seguir gobernando después de más de 30 años.
“Los andaluces y andaluzas que han vuelto a otorgar un gran respaldo al Psoe en unas circunstancias económicas y sociales muy difíciles”, aseguró José Antonio Griñán, presidente regional y candidato a la reelección, al valorar los resultados. “El Psoe ha recuperado buena parte de la confianza perdida en las generales. Y ninguna fuerza política tiene la mayoría para gobernar sin contar con las demás... Ahora hemos vuelto a darle la vuelta a las encuestas”, remarcó.
Antes, el candidato más votado, Javier Arenas, destacó que “por primera vez en la historia el Partido Popular ha ganado las elecciones en Andalucía”. Aseguró que su partido ejercerá un “liderazgo” con responsabilidad en el Parlamento, pero no habló de gobierno.
El resultado en Andalucía supone un revés para Rajoy, que confiaba en ampliar aún más el poder territorial del PP derrotando al Psoe en su último gran reducto de poder, Andalucía.
También son un llamado de atención para el jefe del Ejecutivo, al que las políticas de ajuste y la reforma laboral le pasaron factura en su primer examen electoral, ya que los ciudadanos de uno de los territorios más castigados por la crisis y el desempleo votaron mayoritariamente a la izquierda.
Por su parte, los socialistas lograron resistir en una de las únicas dos comunidades en las que aún gobernaban –la otra es el País Vasco–, lo que les dará impulso para levantarse de los escombros a los que quedaron reducidos tras la humillante derrota en los comicios generales del 20 de noviembre.
En Asturias, al revés. En tanto, el resultado fue agridulce en Asturias, donde también se celebraron elecciones regionales, aunque anticipadas, ya que el Psoe ganó con el 32 por ciento de los votos y 16 escaños, pero una coalición conservadora formada por el PP, con 10 escaños, y el Foro Asturias (FAC) de Francisco Álvarez Cascos, con 13 escaños, le impediría gobernar.
Izquierda Unida (IU) suma cinco escaños, pero aunque apoye al candidato vencedor, Javier Fernández, éste se queda lejos de los 23 diputados necesarios para la mayoría absoluta.
Así, el futuro de Asturias queda en mano de un posible pacto entre Mercedes Fernández, del PP, y Álvarez Cascos, algo que parecía difícil pero que ahora la secretaria general de los conservadores, María Dolores de Cospedal, se mostró dispuesta a facilitar.

