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Sin días para inocentes

El de Yemen es un infierno olvidado, que amenaza con expandirse.

28 de diciembre de 2016 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Sin días para inocentes

En medio de balances que se apuran con las últimas hojas del almanaque, hay números y cuentas que no cierran y otros que reflejan heridas abiertas, que desangran a pueblos enteros. En lo que va del siglo 21, terrorismo y guerras se entrelazan como causa y efecto de lúgubres recuentos de víctimas, que a menudo comparten origen y destino.Pero tanto o más cruel que las muertes por bombas o misiles lanzados desde aviones, drones o barcos, o las mutilaciones provocadas por minas o ataques suicidas, es la indiferencia del mundo ante un calvario de decenas de miles de civiles del que sólo se ocupa de modo espasmódico. Entre el abanico de guerras que más víctimas han producido en los últimos meses aparecen los conflictos de Siria, Irak y Yemen. No son los únicos frentes de batalla abiertos hoy en el planeta, pero la escalada de violencia en cada uno de ellos y los múltiples actores e intereses involucrados de algún modo los vincula. También los liga la incertidumbre acerca del número real de bajas.En el caso de Yemen, la guerra civil se ha cobrado desde 2014 más de 10 mil vidas, según la Organización de Naciones Unidas. En un tablero complejo, en el que Arabia Saudita y las monarquías del Golfo, pero también Estados Unidos, Jordania, Egipto, Marruecos y Sudán están de un lado, e Irán y Rusia a favor del otro, los ataques a escuelas y hospitales se repitieron a lo largo de 2016 con funestas consecuencias.Amnistía Internacional ha denunciado graves violaciones del derecho internacional humanitario y resaltado que, sólo en 2015, países como Estados Unidos, España, Italia, Francia, entre otros, vendieron a los monarcas saudíes más de 25 mil millones de dólares en armas, que luego se usaron contra población civil e indefensa. Al Qaeda en la Península Arábiga y el Estado Islámico también se disputan territorios e influencia entre los yemeníes.Con más de tres millones de desplazados internos en poco más de dos años, el de Yemen es un infierno olvidado, que amenaza con expandirse si sigue ignorado.Antes de las primeras bombas que en marzo de 2003 fueron el preludio de la invasión estadounidense a Irak, y sin imaginar su final en la horca, Saddam Hussein, amenazaba con "la madre de todas las batallas". Quizá lo único premonitorio de aquella sentencia del exgobernante iraquí haya sido que los bombardeos y la posterior ocupación de su país, crearon el ambiente ideal para la gestación del grupo yihadista, que en junio de 2014 proclamó en Mosul su "califato".La revista The Lancet contabilizó 655 mil muertos en la guerra de Irak entre 2003 y 2006. Una década después, la ONU cifraba en más de 20 mil los civiles muertos en dos años (desde 2014) en combates contra los yihadistas.Pero las estadísticas del horror adquieren hoy su punto más dramático en Siria, donde la ONU dejó de contar muertos a fines de 2014. Entonces la cifra trepaba a 250 mil. Un relevamiento posterior del Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, grupo opositor, cifró los muertos en 312 mil y apuntó entre ellos 149 mil civiles y 16 mil niños.Otra fuente, el Centro Sirio para la Investigación Política, asegura que 470 mil personas murieron desde marzo de 2011, cifra que equivaldría al 11,5 por ciento de la población del país al comenzar el conflicto.En la que el papa Francisco definió como la "martirizada Siria" también asoman demasiados protagonistas e intereses opuestos. Las imágenes que llegaron por estos días desde Alepo ponían rostro e historias de vida a miles de tragedias que ya no cuentan ni siquiera para las estadísticas.El domingo empieza otro año, en el que se vislumbran cambios y nuevas incertidumbres. Mientras, hay guerras que siguen, a pesar de treguas, olvidos y promesas de un final que nunca llega.