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Se fue él, con la última guerrilla de América

Ese acto entre Santos y las Farcs del jueves marcó de manera oficial el fin de la última guerrilla armada de América. Veinticuatro horas después, también se iba el líder cubano. Ironía, coincidencia, fatalidad. Todo eso junto.

27 de noviembre de 2016 a las 12:01 a. m.
Se fue él, con la última guerrilla de América

Tenía 21 años ese joven corpulento, enfundado en campera, camisa y corbata, que el 9 de abril de 1948 recorría las calles de Bogotá tratando de liderar las protestas, las quemas de autos y los desórdenes de las masas enardecidas por el asesinato del líder liberal Jorge Eliécer Gaitán.Fidel Castro, el estudiante de Derecho –por entonces sin barba– de la Universidad de La Habana, había llegado a la capital colombiana como organizador del Congreso Latinoamericano de Estudiantes, convocado en respuesta a la Novena Conferencia Panamericana que buscaba definir al comunismo como una actividad fuera de la ley.El mismo Fidel –en el libro Fidel Castro Ruz, guerrillero del tiempo , de Katiuska Blanco Castiñeira– recordaba por qué estaba allí: para "reclamar la devolución del canal de Panamá, la de las islas Malvinas, la independencia de Puerto Rico y protestar contra la dictadura de Trujillo, en Dominicana".El flamante gobierno peronista en Argentina fue uno de los soportes financieros de aquel evento estudiantil.El 8 de abril de ese año, Fidel y otros estudiantes se reunieron en la oficina de Gaitán para programar una manifestación para el otro día. No pudo ser. El 9, tres disparos terminaron con la vida de quien encarnaba una esperanza de inclusión para gran parte del pueblo colombiano.Aquella jornada de protestas y represión –que el mundo conoció como "Bogotazo"– fue el comienzo de una etapa de violencia que sumiría al país en la guerra civil.Fidel fue protagonista de ese inicio. Las vueltas de la vida hicieron que también fuera artífice del final. De cerca La estrecha relación de Fidel y Cuba con Colombia inspiró las luchas armadas de las Farc (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) y del ELN (Ejército de Liberación Nacional). El apoyo cubano fue clave para la guerrilla que dominó la selva de ese país por más de medio siglo. Pero fue también preponderante para propiciar las conversaciones de paz que culminaron con la firma de un acuerdo definitivo.Fidel llegó incluso a criticar de manera abierta la estrategia del secuestro por parte de los grupos armados, y negoció la liberación de muchos de ellos.Hace cuatro años que La Habana se transformó en la sede de las negociaciones entre el Gobierno colombiano y las Farc, y hogar casi permanente para el alto secretariado de los insurgentes. En los últimos años, antes de que su salud le impidiera seguir en funciones, Castro estaba casi obsesionado por la situación colombiana. Llegó a escribir un libro – La paz en Colombia , que, según decía, le insumió más de 400 horas de trabajo– en el que hace un diagnóstico del conflicto colombiano y explora alternativas para una salida pacífica.El pasado jueves 24, el presidente Juan Manuel Santos y el comandante de las Farc Rodrigo Londoño (alias "Timochenko") sellaron con un "balígrafo" (una bala convertida en lapicera) el pacto que, se cree, será el definitivo.Ese acto marcó de manera oficial el fin de la última guerrilla armada de América. Veinticuatro horas después, también se iba el líder cubano.Ironía, coincidencia, fatalidad. Todo eso junto.