San Pablo y Río bajan precio del boleto tras las protestas
Las ciudades más grandes de Brasil dieron marcha atrás en los aumentos debido a la presión social. Hubo choques en Fortaleza antes de un partido del seleccionado local.
Río de Janeiro. San Pablo y Río de Janeiro, las dos mayores ciudades de Brasil, anunciaron ayer una reducción de los pasajes de colectivo tras las protestas que han sacudido en los últimos días al país y que comenzaron con el aumento de las tarifas de transporte público. Tras una semana de manifestaciones en la mayor ciudad del país, el alcalde de San Pablo, Fernando Haddad, anunció su decisión de revocar el aumento en el pasaje de colectivo de 3 a 3,20 reales, que había entrado en vigor a principios de este mes. La reducción se extenderá a pasajes de subte y trenes.A su vez, el alcalde de Río de Janeiro, Eduardo Paes, anunció que el pasaje volverá a costar 2,75 reales. El gobierno regional informó que también revocó el aumento en pasajes de subte, trenes urbanos y barcas.Paes dijo que espera que el Congreso apruebe un proyecto de ley que reduce impuestos sobre el transporte público para poder "compensar en parte el sacrificio" que realizará la municipalidad.En respuesta a las protestas, el Senado volvió a discutir ayer un proyecto de ley que analiza desde hace cinco años para reducir impuestos sobre el transporte público y que podría ser aprobado en los próximos días.Los alcaldes de una decena de ciudades, entre ellas capitales como Recife y Porto Alegre, ya habían anunciado el martes la reducción de las tarifas o la revocación de los decretos que reajustaron los pasajes.Estos anuncios son las respuestas directas a manifestaciones que se registran desde la semana pasada en todo el país y que fueron convocadas en las redes sociales. Comenzaron en San Pablo contra el aumento en el transporte, pero añadieron otras reivindicaciones, como más inversión en salud y educación pública, y críticas a los elevados gastos del gobierno para organizar eventos como la Copa Confederaciones, que se está llevando a cabo, o el Mundial de fútbol de 2014.Ayer, estas manifestaciones siguieron en la periferia de San Pablo, en las afueras de Brasilia y Río de Janeiro, en Belo Horizonte y sobre todo en Fortaleza, donde se registraron violentos disturbios.Como ocurrió el domingo ante el estadio Maracaná, en Río, ayer hubo enfrentamientos en Fortaleza antes de que en el Arena Castelao se iniciara el partido entre los seleccionados de Brasil y de México. La policía reprimió a unas 15 mil personas que aprovecharon la atención pública que origina el torneo para reclamar que, en el marco de la organización del campeonato, hubo "remociones de familias pobres de sus casas, exclusión social y especulación inmobiliaria".Organizaciones hicieron un llamado para realizar hoy nuevas manifestaciones en San Pablo y Río de Janeiro.
Sugestivas nuevas cifras del Mundial
700 millones menos. En medio de las protestas sociales, el gobierno brasileño revisó sus cálculos sobre el costo de las obras necesarias para el Mundial de fútbol 2014 y los situó ahora en 28 mil millones de reales (13 mil millones de dólares). Hasta febrero, las autoridades calculaban el gasto público en las obras de infraestructura para el torneo en 26.500 millones de reales (12.300 millones de dólares). Los gastos públicos previstos para el mundial y la pésima calidad y aumentos del precio del transporte público fueron los detonantes de la ola de protestas.

