Rusia amenaza con frenar los controles de armas nucleares
Es por el conflicto en Ucrania, donde soldados rusos avanzan en Crimea. Primera reunión entre los gobiernos ruso y ucraniano.
Rusia amenazó ayer con suspender las inspecciones internacionales para el control de las armas nucleares en su territorio, en represalia por las medidas aplicadas por Estados Unidos ante la crisis de Ucrania.
Estos relevamientos, pactados en el tratado Start III y firmados por ambos países en 2010, buscan reducir el número de ojivas nucleares y los dispositivos de lanzamiento de misiles.
Así lo dejó trascender ayer un alto cargo del Ministerio de Defensa ruso ante agencias de noticias locales.
La crisis en Ucrania se desató tras el derrocamiento del presidente Viktor Yanukovich, un aliado del presidente ruso Vladimir Putin, y provocó que la zona ucraniana de Crimea se declarara una república autónoma y se proclamara parte de Rusia, para lo cual convocó a un referendo para el próximo 16 de marzo.
Ante esto, el presidente norteamericano Barack Obama suspendió la colaboración militar con Rusia, incluidas maniobras, reuniones bilaterales, visitas y conferencias ya planificadas. Además, anunció la restricción de visados y otras sanciones contra personas y entidades responsables de la intervención militar rusa en Crimea.
“Estamos preparados para tomar esa medida de respuesta a las declaraciones del Pentágono sobre la suspensión de la cooperación entre los ministerios de Defensa” de ambos países, explicó el alto cargo.
El gobierno ruso se mostró molesto por la acusación de la comunidad internacional de ser parte en el conflicto.
“Estamos dispuestos a conversar a condición de que sea un diálogo justo, como socios, sin que haya intentos de presentarnos como si fuéramos incluso parte en el conflicto”, agregó el canciller ruso, Serguei Lavrov.
Estas palabras fueron una respuesta ante las declaraciones del viernes de Obama, y de su par alemana, Ángela Merkel, quienes coincidieron en que la salida a la crisis pasa por el diálogo directo entre Rusia, Ucrania y observadores de la Organización de Naciones Unidas (ONU).
Primer diálogo
Mientras tanto, autoridades de Rusia y Ucrania se reunieron ayer en Moscú, en un primer contacto oficial luego de la caída de Yanukovich.
Participaron el vicecanciller ruso, Grigori Karasin, y el embajador ucraniano en Moscú, Vladimir Yelchenko, quienes trataron “cuestiones de las relaciones bilaterales ruso-ucranianas en un ambiente de confianza”, dijo la cancillería rusa.
La administración de Moscú insiste en no reconocer la legitimidad del nuevo gobierno de Ucrania, porque consideran que tomó el poder en un golpe de Estado.
“El así llamado gobierno interino (ucraniano) no actúa por su propia voluntad y depende, lamentablemente, de radicales nacionalistas que tomaron el poder a través de una insurrección armada”, dijo ayer Lavrov.
Mientras tanto, Rusia reforzó ayer su presencia militar en Crimea. Testigos aseguraron a las agencias de noticias haber visto barcos anfibios militares descargando 200 vehículos militares en el este de Crimea el viernes por la noche, después de cruzar el Estrecho de Kerch, que separa Crimea del territorio ruso.
Así lo aseguró ayer Vladislav Seleznyov, vocero de las fuerzas armadas de Ucrania que aún quedan en Crimea.
También habrían llegado más de 60 camiones militares sin placas Simferopol, la capital de la región de Crimea.
La operación, la mayor movilización de tropas rusas desde hace una semana, parecería tener como objetivo reforzar las llamadas Autodefensas de Crimea

