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Rupert Murdoch, el dueño de las llaves de Downing Street

08 de julio de 2011 a las 12:01 a. m.
El País, de Madrid
Rupert Murdoch, el dueño de las llaves de Downing Street

Londres. Rupert Murdoch irrumpió en el mundo de la prensa británica en 1969, cuando compró la cabecera de The Sun y el dominical News of the World. Poco después, convirtió al The Sun en tabloide. Es decir, en el tabloide más vendido e influyente del país.

Muy a la derecha del hasta entonces dominante y pro laborista Mirror, el The Sun de Murdoch se convirtió en el compañero de viaje perfecto para Margaret Thatcher y sus ideas de derecha pura y dura. Desde entonces, Murdoch tuvo las llaves de Downing Street. En la política británica hay desde hace años una polémica muy semejante a la del huevo y la gallina: ¿Es Murdoch quien hace y deshace primeros ministros con su apoyo o quien tiene la habilidad de apostar al caballo ganador para luego poder reclamarle el pago de servicios prestados en campaña?Los partidarios de la primera tesis se basan en las elecciones de 1992. Con el laborista Neil Kinnock delante en los sondeos y el laborismo acariciando el poder después de 13 años, The Sun publicó una primera página demoledora el día de la elección: "Si Kinnock gana hoy, ¿puede por favor la última persona que abandone Gran Bretaña apagar la luz?". Kinnock está convencido de que esa primera página le impidió ganar y mantuvo en el poder por cinco años a los conservadores de John Major.Los que creen que Murdoch no hace más que apostar por el caballo ganador, ponen como ejemplo las elecciones de 1997, con la llegada al poder del Nuevo Laborismo de Tony Blair. John Major aseguró en sus memorias que se sintió sentenciado desde que The Sun pidió el voto para Blair. Y siempre se dijo que fue Kinnock quien aconsejó a Blair que se acercara a Rupert Murdoch para asegurarse el triunfo. Pero es evidente que el ciclo conservador de Thatcher-Major estaba agotado, y la irrupción de Blair auguraba un cambio de ciclo.Aunque profundamente conservador en lo político y lo económico, Murdoch no es un hombre de partidos. Sus simpatías se basan más en la personalidad de los líderes. Y por encima de todo están sus intereses. Su fobia a la Unión Europea es legendaria.

Pero no se debe a una simpatía por los viejos Estados-nación; a fin de cuentas, es australiano, consolidó su imperio mediático en el Reino Unido y donde de verdad ejerce hoy su poder es en Estados Unidos, de donde adquirió su nacionalidad y en donde posee, entre otros medios, la cadena Fox y el diario The Wall Street Journal.El antieuropeísmo de Murdoch se debe a los poderes que tiene Europa en materias que rigen la libre competencia y que se pueden convertir en obstáculo a sus intereses económicos. Pese a sus dudas sobre la personalidad de David Cameron, inclinó la balanza a favor del candidato conservador. El magnate volvió a acertar.