Rousseff asegura ser blanco de un proceso golpista
La presidenta de Brasil dijo que es objeto de un juicio político “sin bases legales” que se desarrolla en el congreso. Explicó que el delito que se le acusa, hacer maniobras fiscales en el presupuesto 2015, carece de sustento porque el gobierno aún no presentó las cuentas del año pasado a los tribunales de cuentas.
La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, aseguró hoy que es víctima de un "proceso golpista" que busca destituirla del poder mediante un juicio político "sin bases legales" que se desarrolla en el Congreso, y lamentó que ciertos sectores estimulen el odio y la intolerancia, durante un acto en el cual exhibió un guiño hacia la izquierda tras perder el apoyo del Partido del Movimiento de la Democracia Brasileña (PMDB).
"Si hacen esto conmigo, imaginen con el resto del pueblo brasileño", afirmó la mandataria en un acto de lanzamiento de la tercera fase del plan de viviendas sociales Mi Casa Mi Vida, uno de los principales programas destinados a los pobres del gobierno.
El Palacio del Planalto, sin el PMDB del vicepresidente Michel Temer como aliado, se tiñó de rojo, con el color de los movimientos sociales de izquierda como el MTST (Movimiento de Trabajadores Sin Techo), además de que el evento se transformó en un acto de repudio al "impeachment\' que lleva adelante la Cámara de Diputados.
"El impeachment es un instrumento constitucional, pero el impeachment sin crimen de responsabilidad, como está ocurriendo ahora, es un proceso golpista que no se condice con el camino democrático de Brasil", afirmó.
La mandataria explicó que el delito que se le acusa, hacer maniobras fiscales en el presupuesto 2015, carece de sustento porque el gobierno aún no presentó las cuentas del año pasado a los tribunales de cuentas.
Acusaciones
En ese sentido, destacó que una parte de quienes respaldan el juicio político están en contra de su gobierno y del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010) por el enfrentamiento a "problemas que vienen desde la época de la esclavitud" con los planes sociales contra la pobreza, como la vivienda y el acceso de la población a la universidad mediante políticas afirmativas.
"Quien no tiene razón para sacar al gobierno que tiene su base en la Constitución quiere sacar al gobierno para cortar estos derechos garantizados. Si hacen esto conmigo, imaginen con el resto del pueblo brasileño", declaró.
La mandataria acusó a a los impulsores del juicio político de ser "responsables por retrasar el reinicio del crecimiento económico y la generación de empleos", al vincular la crisis política con la recesión económica en la que se encuentra la mayor economía de América Latina.
Envió un recado a la Federación de Industrias del Estado de San Pablo (Fiesp), que financió publicidad a favor del impeachment con el lema "no queremos pagar el pato", al rechazar el aumento de impuestos a las transacciones financieras que impulsa el gobierno.
"Si no hay tributos para generar igualdad mediante la intervención del Estado, el pato lo paga el pueblo. Hay cosas, como la vivienda popular, que no tiene solución de mercado; por eso es necesario el subsidio", respondió Rousseff al lado de los beneficiarios del plan Mi Casa Mi Vida.
Por otra parte, la mandataria abordó un asunto que está presente cada vez más en el día a día de los brasileños a partir de la rivalidad política: el odio.
"Los prejuicios vienen de la época de la esclavitud. Podemos tener divergencias, no gustar del otro, pero no debemos ser intolerantes. Lamento por los que destilan odio porque la intolerancia es la base de la violencia. El otro no es algo extraño, porque es brasileño como nosotros. No tratar al otro con respeto es la base de la violencia y eso es inaceptable", declaró.

