Romney admitió su derrota y le deseó suerte a Obama
Antes lo había llamado por teléfono al presidente reelecto.
El aspirante republicano a la Casa Blanca, Mitt Romney, admitió hoy su derrota y felicitó al presidente, Barack Obama, por su reelección en los comicios del martes."Estas elecciones se acabaron, pero nuestros principios perduran", declaró el candidato en un discurso ante seguidores.
Añadió que espera que el presidente tenga éxito en resolver los problemas que aquejan al país (ver Galería de fotos).
Poco antes, Romney había llamado a Obama por teléfono, admitiendo la derrota y felicitando al mandatario por su relección, dijeron allegados de Obama.
Partidarios de Romney de aspecto abatido se quedaron en el salón de un hotel donde el aspirante republicano había planeado declararse victorioso y se lamentaban a medida que los estados más decisivos apoyaban a Obama.
El triunfo del mandatario en Ohio, un estado muy disputado, redujo la ruta de Romney hacia los 270 votos electorales necesarios. El demócrata también fue declarado ganador en otros estados "oscilantes" como Nueva Hampshire, Iowa, Wisconsin y Colorado. Michigan y Pensilvania, donde los republicanos tenían esperanzas de presentar pelea, permanecieron del lado de Obama, así como Virginia. Florida seguía demasiado reñida y no se había anunciado un ganador.
Los partidarios de Romney vitorearon un triunfo en Carolina del Norte, que Obama capturó hace cuatro años. Pero fue uno de los pocos premios en una noche que favoreció a la presidencia en forma amplia.
Prácticamente todo el personal de Romney se mostró escandalizado o sorprendido de que tantos estados hubieran votado por Obama. El nominado republicano a la vicepresidencia, Paul Ryan, observaba llegar los resultados junto con su familia en el mismo hotel en el que Romney y su familia los observaban.
El nominado republicano ya había escrito un discurso de 1.118 palabras que pensaba concluiría su búsqueda de años para alcanzar la presidencia. Horas antes el martes, Romney dijo que no se arrepentía del esfuerzo, sin importar el desenlace.

