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Republicanos tensan cuerda y amenazan con el “default”

John Boehner,el opositor que preside la Cámara de Representantes, dijo que sin control de gastos no se elevará el techo de la deuda.

07 de octubre de 2013 a las 12:01 a. m.
Agencias Télam, AP y EFE
Republicanos tensan cuerda y amenazan con el “default”
Ánimos crispados. Cada vez más estadounidenses reclaman contra la parálisis del gobierno federal (AP).

Washington. El presidente de la Cámara de Representantes estadounidense, el opositor John Boehner, advirtió ayer que "de ningún modo" los republicanos acordarán una medida que aumente el techo de endeudamiento del país en 10 días a menos que la Casa Blanca acepte controlar el gasto público.

"No vamos por ese camino. Es hora de lidiar con los problemas de Estados Unidos. ¿Cómo se puede elevar el techo de deuda y no hacer nada con los problemas que subyacen?", explicó el líder de la mayoría republicana en la Cámara Baja al canal de televisión ABC, citado por la agencia de noticias Europa Press. El próximo 17 de octubre vence el plazo legal del Congreso para elevar la capacidad de endeudamiento externo del Estado norteamericano y, si los republicanos no aprueban un nuevo tope, la primera potencia económica mundial no podrá cumplir con sus compromisos financieros internacionales y entrará en default.

Boehner fue categórico ayer, aún después de que Estados Unidos transitaba el sexto día de “cierre parcial” del gobierno federal, producto de un nuevo enfrentamiento entre la oposición republicana y el oficialismo demócrata.

Mientras que los republicanos sostienen que la disputa se centra en la negativa de la Casa Blanca a ajustar el gasto público, el presidente Barack Obama acusó a la oposición de bloquear la aprobación del presupuesto como represalia a la entrada en vigencia de la reforma del sistema de salud.

Durante la entrevista con ABC, Boehner adelantó que “no hubo cambios” entre los congresistas republicanos que rechazan aprobar el proyecto de presupuesto que ya tiene media sanción y goza del apoyo de la Casa Blanca.

La Cámara Baja, controlada por los republicanos, hasta el momento sólo aprobó un proyecto de presupuesto que condiciona la reactivación de los servicios no esenciales del gobierno federal y la vuelta al trabajo de más de 800 mil empleados públicos a la postergación de la reforma de salud al menos un año. La confrontación en el Capitolio dejó a la Casa Blanca sin fondos para mantener abiertos los servicios considerados como no esenciales, que incluye a gran parte de la burocracia estatal del país.

Por su parte, el secretario del Tesoro Jacob Lew rechazó esa posición, al afirmar que el Congreso debe aprobar con premura un proyecto de ley que permita la reanudación de las labores federales y aumente el tope de endeudamiento nacional, ahora de 16,7 billones de dólares. Lew agregó que Obama no ha cambiado su oposición de vincular esas medidas a las exigencias republicanas sobre la ley del seguro médico y la reducción del gasto público.

Mientras crece el descontento

Consuelo. En lo que fue considerado como un avance, una gran parte del personal del Pentágono bajo licencia vuelve en las próximas horas al trabajo y los que no lo hagan, o están trabajando sin cobrar, parecen estar un poco más cerca de recibir su salario en forma retroactiva, una vez que concluya el cierre parcial del gobierno.

Victorias pírricas. "Aquí no hay ganadores", indicó ayer el secretario del Tesoro, Jacob Lew, a la cadena de televisión NBC. "Cada día que el gobierno permanece cerrado el pueblo estadounidense sufre. Deben abrir el gobierno y pueden hacerlo hoy", agregó el funcionario.