Rajoy respira mientras los independentistas presionan a Mas
El gobierno español celebró que CiU no consiguiera mayoría absoluta. El presidente catalán no podrá gobernar solo y pactaría con la tradicional fuerza soberanista, que quedó segunda.
Barcelona. El gobierno español de Mariano Rajoy celebró ayer el revés electoral del plan soberanista del presidente catalán, Artur Mas, a pesar del fuerte ascenso de los independentistas, quienes presionan a favor de un referéndum y el abandono de las políticas de ajuste.
Rajoy respira más tranquilo, aunque ayer, un día después de los comicios, Mas insistió en que “no renunciará a la consulta soberanista” y que este tema “será prioritario” a la hora de negociar pactos con otras fuerzas políticas.
En ese sentido, el independentista Oriol Junqueras, líder de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), gran vencedor de las elecciones catalanas al situarse como segunda fuerza, exigió a Mas un compromiso explícito de convocar un referéndum soberanista y un cambio en las políticas económicas y sociales.
Tanto el jefe del Ejecutivo español como los dirigente de su Partido Popular (PP) interpretaron el revés sufrido por Mas como una victoria y dieron por abortado el plan soberanista.
“En mi vida política jamás vi una operación política tan ruinosa como la de Mas”, dijo Rajoy a puertas cerradas, ante el Comité Ejecutivo Nacional del PP.
“La operación CiU (Convergencia i Unió, el partido de Mas) queda ahí para los estudiosos”, remarcó el jefe del Ejecutivo, según la prensa española.
La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, transmitió públicamente el mismo mensaje: “Fue un fiasco, un fracaso”.
Hacen cuentas. La realidad, sin embargo, es bastante más compleja, puesto que si bien Rajoy puede contar con que Mas quedó debilitado, el frente soberanista es ahora algo más amplio y, lo que es más importante, queda condicionado por la ERC.
Las urnas dejaron claro que el giro soberanista fue para Mas un mal negocio, aunque ahora diga que “no se arrepiente” de haberles dado la voz a los catalanes, tras justificar el adelanto electoral por la multitudinaria manifestación separatista del 11 de septiembre en Barcelona.
Pero CiU no sólo se quedó lejos de la “mayoría excepcional” que Mas se cansó de pedir a los catalanes para alcanzar el horizonte del Estado propio, sino que sufrió un importante retroceso, al caer 12 escaños, el peor resultado desde 1980.
Con 50 diputados en un parlamento de 135, CiU venció pero no puede gobernar sola, tiene que pactar, ya que le faltan 18 votos para lograr la investidura y aprobar medidas para gestionar la crisis económica.
Ahí entra en juego ERC, la tradicional fuerza independentista que se benefició del planteamiento plebiscitario de los comicios y logró duplicar escaños –pasó de 10 a 21–, desplazando como segunda fuerza a los socialistas, con 20 escaños, y por delante del PP, con 19.
Tras las elecciones, los soberanistas, sumando el ingreso al parlamento con tres escaños de la Candidatura d’Unitat Popular (CUP), un partido de la izquierda independentista, suman 87 escaños, uno más que antes de acudir a las urnas.
Ante la imposibilidad de recurrir al PP, con el que CiU pactó en los últimos dos años, y salvo que decidan acordar con los socialistas, la gobernabilidad de Cataluña y el futuro del desafío soberanista estarán marcados por las condiciones que imponga ERC.
Es más, el secretario general de CiU, Oriol Pujol, reconoció ayer que los resultados dejan a su partido “en manos de Esquerra Republicana”.
Después de analizar los resultados electorales con la cúpula de su partido, Mas compareció ante la prensa y dijo: “El mandato de las urnas es que no podemos gobernar solos”.
No obstante, abogó por un “gobierno fuerte” con “estabilidad parlamentaria” para seguir adelante con el proyecto soberanista. En ese sentido, dijo que “no se imagina” hablando con otras formaciones que no tengan este objetivo en su programa electoral, en clara referencia a ERC.
El referéndum soberanista sigue adelante
Cuatro años. "Es obvio que la consulta es una condición a la que no podemos renunciar", manifestó Mas en rueda de prensa. "Es bastante probable que el referéndum se produzca a lo largo de los próximos cuatro años", agregó. A pesar de sus palabras, no está claro que el referéndum vaya a salir adelante. De todas las encuestas locales y nacionales, sólo el Centro de Estudios de Opinión del gobierno catalán vaticina un ligero porcentaje favorable a la separación de España.
Más información

