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“Quería comenzar una guerra racial”

Lo dijo el autor confeso de la masacre de Charleston, que podría ser condenado a muerte. Familiares de las víctimas lo perdonaron.

20 de junio de 2015 a las 12:01 a. m.
Agencias EFE y AP
“Quería comenzar una guerra racial”
Arrestado. Dylann Roof fue acusado de nueve cargos de asesinato y otro de posesión de arma de fuego (AP).

Washington. Dylann Storm Roof, el joven blanco detenido por el tiroteo en una iglesia de la comunidad negra de Charleston, que causó nueve muertos el miércoles y confesó la autoría del crimen, fue ayer acusado de nueve cargos de asesinato. La gobernadora de Carolina del Sur, estado donde ocurrió la masacre, reclamó que se le aplique la pena de muerte por su "crimen de odio", aunque varios familiares de las víctimas ya perdonaron al homicida. El juzgado en primera instancia que inició el procedimiento judicial contra Roof le negó la libertad bajo fianza por asesinato y le impuso una fianza de un millón de dólares por tenencia de armas en la escena del crimen.Roof está alojado en la cárcel del condado de Charleston en una celda contigua a la del oficial de policía Michael Slager, que el 4 de abril disparó por la espalda al ciudadano afroestadounidense Walter Scott.Roof ya confesó haber perpetrado la masacre poco después de ser capturado en una localidad cercana de Carolina del Norte.El ahora acusado se sumó a los asistentes de una lectura de la Biblia, de la que participó durante una hora, en la histórica iglesia Emanuel, de la secta Metodista Episcopal Africana de la calle Calhoun, en el centro de la pequeña ciudad portuaria.Seis mujeres y tres hombres, entre ellos el pastor de la iglesia, murieron en el tiroteo y, según el relato de uno de los tres supervivientes, Roof justificó su acción diciendo que los negros "se están apoderando de Estados Unidos".Roof, blanco de 21 años, confesó a la policía haber cometido la matanza de la noche del miércoles alegando que quería impulsar una guerra racial, según fuentes de la investigación.

En el último momento, dudó

Fuentes cercanas a la investigación indicaron a la cadena NBC que Roof explicó a la policía que estuvo “a punto” de no disparar porque los feligreses, con quienes estuvo rezando durante una hora antes del tiroteo, fueron “muy amables” con él.

Sin embargo, el joven decidió que tenía que “seguir adelante con su misión”.

Amigos y conocidos de Roof contaron que el joven hablaba de iniciar una “guerra racial” y de la segregación de los negros, pero nadie pensó que pudiera cometer una masacre.

A los diversos funcionarios estadounidenses que consideraron que es un caso más de “crimen de odio” se sumó ayer la gobernadora de Carolina del Sur, la republicana Nikki Haley, quien apuntó: “Este es el peor odio que he visto y el país ha visto en mucho tiempo”.

“Queremos absolutamente la pena de muerte”, concluyó la gobernadora en una entrevista televisiva.

Ayer se supo que Roof había sido arrestado hace unos cuatro meses por posesión de drogas, luego de que algunas personas reportaran que actuaba de manera errática en un centro comercial.

También trascendió que las nueve víctimas recibieron al menos dos disparos.

Cara a cara

Lo perdonaron. Le aconsejaron arrepentirse de sus pecados y pidieron a Dios que tuviera piedad por el alma de Roof.

Parientes de los nueve líderes comunitarios asesinados estuvieron ayer cara a cara con el homicida durante la comparecencia inicial de este en un tribunal y hablaron del amor.

“Te perdono, mi familia te perdona”, expresó Anthony Thompson. “Me gustaría que aprovecharas esta oportunidad para arrepentirte. Haz eso y estarás mejor de como te sientes ahora”, agregó.

El joven compareció mediante video desde la prisión del condado, se veía serio y tenía puesto un uniforme de recluso. Sólo habló para responder a las preguntas del juez.

Felecia Sanders sobrevivió al ataque del miércoles en la noche al hacerse la muerta, pero perdió a su hijo Tywanza. Sanders también habló desde la sala del juzgado, en la que la imagen de Roof apareció en una pantalla de televisión.

“Te dimos la bienvenida el miércoles en la noche a nuestro estudio de la Biblia con los brazos abiertos. Tú mataste a algunas de las personas más bellas que he conocido. Me duele cada fibra de mi cuerpo”, declaró.

Roof no exhibió emociones mientras hablaban los parientes de los fallecidos. Desde prisión, pudo escuchar lo que decían las personas, pero sin verlas. La cámara sólo mostraba al juez.