Preocupa a Brasil la seguridad del Papa
Francisco estableció gran parte de su agenda en torno a eventos importantes que lo colocan en el centro de entornos impredecibles.
Desde que asumió el mando de la mayor iglesia del mundo en marzo, el papa Francisco se ha mezclado con multitudes con una protección mínima, abrazando niños y lavando los pies de fieles.
Se ha rodeado con personas en todas las ocasiones posibles, lo que le ha valido elogios por romper las barreras entre el Vaticano y los 1.200 millones de católicos del mundo.
Sin embargo, la visita de siete días del pontífice, de 76 años, representa un inusual desafío de seguridad para las autoridades brasileñas.
En su primer viaje al extranjero como papa, Francisco estableció gran parte de su agenda en el país católico más grande del mundo en torno a eventos importantes que lo colocan en el centro de entornos impredecibles y potencialmente caóticos sin la protección del papamóvil blindado que usaron sus dos predecesores.
El jueves el papa visitará una pequeña capilla fundada en 1971 en el barrio marginal de Varginha, una de las más de mil favelas que hay en las montañas de Río. Muchos de estos barrios son controlados por peligrosas bandas de narcotraficantes o grupos de autodefensa integrados por policías y bomberos, tanto en funciones como retirados. Las autoridades invadieron Varginha en enero para sacar a los traficantes, pero las pandillas son todavía una presencia oscura en el lugar.
Al día siguiente, Francisco estará en la playa de Copacabana para recorrer las Estaciones de la Cruz entre un millón de jóvenes católicos que se espera se congreguen para las festividades del Día Mundial de la Juventud. Los funcionarios del Vaticano han dicho que recorrerá la playa flanqueado por miles de devotos en un vehículo descapotable, un plan que pondrá en estado de alerta a los miles de policías y soldados destacados para protegerlo y requerirá más efectivos de seguridad vestidos de civil.
Los ministros de Justicia y Defensa de Brasil, junto con un alto jefe castrense, exhortaron al papa a usar el papamóvil blindado, pero el Vaticano respondió que a Francisco le gusta entrar y salir del vehículo para saludar a los fieles, lo cual no sería posible en el vehículo más protegido.
"El blindaje disminuiría nuestras preocupaciones, sería mejor si lo usara", dijo el general José Abreu, el oficial que supervisa la participación del ejército en el plan de seguridad. "Es una decisión personal y la respetaremos, pero no es ni remotamente agradable para las fuerzas de seguridad".
En la mente de todos están las masivas protestas antigubernamentales, a veces violentas, que sacudieron al país el mes pasado. El lunes, menos de una semana antes de la llegada de Francisco, las protestas continuaban, aunque con la participación de menos personas.
La semana pasada, en una pequeña protesta en Leblon, uno de los barrios más elegantes de Río, hubo saqueos y destrucción; los manifestantes rompieron vidrieras, dañaron señales de tránsito e incendiaron montones de basura.
Están previstas un puñado de protestas. Si hay brotes de violencia cerca del papa, el mundo podría ver una vez más imágenes de manifestantes envueltos en nubes de gas lacrimógeno, granadas de aturdimiento rebotando en los edificios señoriales y balas de goma zumbando por el aire.
José Beltrame, el principal funcionario de seguridad del estado de Río de Janeiro que supervisa la Policía que contrarrestará las protestas violentas, dijo que está seguro de que sus agentes "están preparados para recibir al papa" porque conocen su agenda y tienen un plan.
Sin embargo, Beltrame reconoció que las protestas son un factor desconocido y que será necesario hacer frente a cada manifestación de manera diferente, dependiendo de cómo se desarrolle.
"Los desafíos de las protestas son diferentes. La policía tiene que ser flexible y adaptarse, porque no hay una agenda coordinada (de protestas)", dijo. "Estamos atentos, pero todo dependerá de cómo y cuándo se produzcan, y esa información no la tenemos del todo".
Joe Biundini, un brasileño que fue infante de Marina de Estados Unidos y dirige la empresa de seguridad FAM International Group, advirtió que mucho dependerá de la respuesta policial a las posibles protestas.
"Si la policía hace algo estúpido, como atacar a los manifestantes violentamente, eso podría causar problemas muy graves", dijo Biundini.
Los funcionarios de seguridad han dicho que el mayor reto será la seguridad en dos eventos masivos del papa en la playa de Copacabana, de 4 kilómetros (2,5 millas) de largo. Sin embargo, insisten en que tienen experiencia en el manejo de grandes multitudes y apuntan a una serie de conciertos que han atraído a Copacabana a números igualmente masivos de espectadores.

