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Port Said se rebela contra la policía y los matones

Como si trataran de salir de una pesadilla, los habitantes de Port Said defendieron ayer su carácter pacífico.

03 de febrero de 2012 a las 12:01 a. m.
Port Said se rebela contra la policía y los matones

Como si trataran de salir de una pesadilla, los habitantes de Port Said defendieron ayer su carácter pacífico.

A su vez, acusaron a los policías y matones de la trágica muerte de más de 70 personas en el estadio de fútbol local.

En esa ciudad mediterránea de Egipto, sus vecinos apenas podían explicarse cómo un partido entre el equipo local y uno de los grandes de la liga egipcia acabara de esa forma.

Con las imágenes todavía recientes de la avalancha de seguidores en el césped y el traslado por todos los medios de fallecidos y heridos a la capital, los rostros de incredulidad e indignación eran la tónica general en los alrededores del estadio de Port Said.

El joven Mohamed Zakari todavía tenía entre las manos la entrada del fatídico partido.

“La policía sabía lo que iba a pasar. Entré al estadio sin que me registraran y abrieron las puertas para que pasaran los baltaguiya”, recordó, en alusión a los matones del antiguo régimen de Hosni Mubarak.

Rodeado de personas que gritaban contra el descontrol de las autoridades, Zakari relató cómo intentó socorrer a los heridos mientras esquivaba el lanzamiento de piedras.

Decenas de seguidores de los dos equipos enfrentados el miércoles se unieron ayer en una marcha junto al estadio y corearon lemas como “¿Dónde está la policía?” y “Lo importante no es el fútbol, es que somos hermanos”.

Los hinchas llegaron a las puertas del estadio, que permanecía cerrado al público, mientras en su interior un grupo de la Fiscalía y la Seguridad investigaba los sucesos en busca de una respuesta coherente ante tanta confusión.

“Nos habíamos reunido previamente con los ultras para pedirles que se comportaran, pero algunos matones los empujaron a hacer lo contrario”, aseguró un responsable del club local.

En ese mismo sentido se manifestó el director del estadio, quien agregó que los policías se limitaron a mirar y no intervinieron por miedo a convertirse en blanco de agresiones.

Para otro aficionado presente en el estadio, las fuerzas de seguridad y los remanentes del anterior régimen son los culpables de estas prácticas, ya que “se pasó de detener a los ultras a dejarlos actuar en libertad” después de la Revolución del 25 de Enero.