Por Snowden, Washington y Moscú reviven la Guerra Fría
Pese al pedido de la Casa Blanca, Putin rechazó extraditar al analista que reveló los polémicos programas secretos de vigilancia de EE.UU. El exempleado de la CIA permanecía ayer en Moscú.
Moscú. El presidente ruso, Vladimir Putin, rechazó ayer pedidos de Estados Unidos de extraditar a Edward Snowden y dijo que este exempleado de la CIA que reveló prácticas de espionaje está en tránsito en el aeropuerto de Moscú y puede ir adonde quiera. Además, aseguró que no tuvo contacto con la inteligencia rusa.
“Como pasajero en tránsito tiene derecho de comprar un pasaje y volar adonde le dé la gana. No cruzó la frontera rusa y por tanto no necesita visado”, subrayó el presidente ruso.
En el centro de un juego de intrigas que recuerda a la Guerra Fría, Snowden, de 30 años, arribó el lunes a Moscú procedente de Hong Kong, pidió asilo a Ecuador y se reservó un asiento en un avión hacia Cuba y Venezuela, pero no tomó el vuelo.
Desde entonces, su paradero era un misterio, pero los comentarios de Putin, de visita en Finlandia, aclararon oficialmente dónde se encuentra. El mandatario descartó la entrega del exanalista al no existir, dijo, un tratado bilateral de extradición entre ambos países.
En respuesta, el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, dijo que aunque no existe ese tratado, Washington espera que Rusia cumpla con prácticas legales habituales entre países en casos que involucran a fugitivos de la Justicia.
Ante el más que probable conflicto diplomático, Putin expresó su confianza en que este asunto no afecte “el carácter práctico” de las relaciones ruso-estadounidenses.
"Un disparate". Putin recalcó que "cualquier acusación a Rusia es un disparate" y negó el interés de los servicios secretos rusos en el exanalista de la CIA y de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) estadounidense. "Nuestros servicios secretos ni trabajaron ni trabajan ahora con el señor Snowden", dijo.
Snowden es acusado en Estados Unidos de tres cargos de espionaje y robo de propiedad por haber revelado a dos diarios programas con los que el gobierno espía en secreto las llamadas telefónicas de millones de habitantes del país y las entradas en Internet de millones de usuarios en el extranjero.
La noticia causó revuelo en Estados Unidos y reabrió el debate sobre privacidad y seguridad nacional, pero el presidente Obama defendió las prácticas en su país y en el exterior como procedimientos que no violaron derechos y que permitieron evitar atentados y salvar vidas.
Un representante de WikiLeaks, el portal que filtró miles de documentos secretos de Estados Unidos, estuvo viajando con Snowden. Se cree que esta organización le está ayudando a conseguir asilo.
“Calma y sensatez”
John Kerry, secretario de Estado norteamericano, pidió “calma y sensatez”. “Nos gustaría que Rusia no se ponga del lado de una persona que es un fugitivo de la Justicia”, manifestó Kerry en conferencia de prensa en Arabia Saudita.

