Por el NO
Entiendo las razones que llevan a muchos a abrazar la idea de la independencia, pero no termino de creer en sus actores políticos y no sé a dónde quieren ir ni cómo.
¿Qué bandera ondeará en Cataluña mañana? ¿En qué país me despertaré? ¿Será en el país de las maravillas que intentan venderme los partidarios de la independencia? ¿Será en ese territorio aislado y pobre que prevén los unionistas desde Madrid? ¿Qué me gustaría? Creo que no será ni uno ni otro porque las cosas en política siempre son más complejas.Me gustaría, sí, que los resultados fueran capaces de destrabar la sordera sistemática de Rajoy frente al reclamo catalán. Pero esto también es creer en el país de las maravillas, así que mejor esperar a que cambie el gobierno central y entren al ruedo político posiciones más flexibles.Las elecciones generales (20/12) están a la vuelta de la esquina y, con ellas, la posibilidad de mejores interlocutores y tener un escenario más relajado. Lo diré en voz baja y con pudor: soy partidaria del No. Y no por miedo.Lo digo así porque de corazón entiendo perfectamente las razones que llevan a muchos catalanes a abrazar la idea de la independencia con tanta ilusión.Pero yo estoy en ese lugar en el que no termino de creer en sus actores políticos (principalmente a Mas que abrazó el independentismo in extremis ) y no sé muy bien a dónde quieren ir ni cómo. No quiero ser pincha globos pero me cuesta creer que las poderosas familias catalanas, esas que siempre han controlado el poder económico y político de esta región, vayan a soltar así como así su liderazgo, sea bajo el paraguas de la Constitución española o bajo la soñada catalana. Pero esta es otra lucha, ¿no? Estoy con el No porque creo en la evolución del federalismo, el diálogo, el entendimiento, la solidaridad y el respeto, sumando, siempre sumando, con nuevos actores políticos lejos de los tics conocidos.Sí que se puede (Sí que es pot) el cambio se impone, claro, habrá que ver hasta dónde se quiere llegar.Hoy provoca una sensación de desasosiego e inestabilidad. Para muchos es mejor dejar las cosas como están, seguir así, juntitos, agitando demonios; para otros es la oportunidad de revisar una constitución desfasada y avanzar.Y para otros, mejor no esperar más y diseñar una nueva realidad, un nuevo Estado y un nuevo todo, separados del resto.Hoy veremos las fuerzas de unos y otros y mañana, cómo empezamos a negociar en el nuevo escenario. Será de "buen rollito", ya lo dijo Mas. Eso espero.
*Periodista e ilustradora cordobesa radicada en Barcelona hace 25 años

