Política sin estridencias
“El progreso no es tener más, sino ser mejores”, sostuvo el expresidente de Uruguay, galardonado ayer en Córdoba y favorito para las elecciones de octubre.
"La Biolo gía por el momento me ha sido favorable, creo que estoy bien", respondió Tabaré Vázquez cuando este periodista le preguntó cómo está para intentar en octubre su regreso a la presidencia, exactamente 10 años después de aquella histórica victoria de su Frente Amplio que hizo añicos el hasta entonces inexpugnable bipartidismo entre colorados y blancos de Uruguay. "En Córdoba yo tampoco me siento extranjero", aseguró este oncólogo que repartió su mañana entre una disertación tras reconocimientos académicos, municipales y provinciales en el Círculo Médico, y el acto en Ciudad Universitaria, donde recibió el título de doctor honoris causa de la Casa de Trejo. "Uruguay en este momento está atravesando algunas dificultades, pero sigue transitando el camino del crecimiento económico con desarrollo humano, con distribución de la riqueza con la mayor justicia social posible. Las perspectivas que tenemos, según analistas políticos y económicos, es seguir este camino con crecimiento del tres o 3,5 por ciento y con buena proyección hacia el desarrollo de políticas sociales", le dijo a La Voz del Interior , y deslizó expectativas para un probable segundo mandato: "Espero mejorar mucho lo que hemos hecho en los dos gobiernos del Frente Amplio (en alusión al suyo y al actual de su sucesor, José "Pepe" Mujica), para que la gente viva mejor y, sobre todo, entendiendo los problemas de los más necesitados". Tabaré dijo que emprendimientos como el Mercosur y la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) "sin dudas siguen siendo el camino para la integración regional. Uno en su dimensión fundamentalmente económica y la otra con su preponderancia política". Sin soslayar las profundas diferencias que hubo durante su gobierno con la Argentina por la instalación de las pasteras, cuando se le preguntó por la relación bilateral, Vázquez habló de "hermandad más que vecindad" entre ambas orillas del río de la Plata. Se refirió por un lado a "un relacionamiento de pueblos", que consideró excelente e imperioso mantener, y remarcó que en Argentina residen más de 400 mil uruguayos que hallaron aquí una forma digna de vida. Ayer, al cabo de su mensaje como flamante doctor honoris causa de la UNC, Tabaré fue saludado por un grupo de uruguayos que viven en Córdoba y le acercaron un proyecto de ley para que se permita el voto de residentes en el exterior. Después de que Bolivia y Chile revisaran sus legislaciones electorales, Uruguay quedó como una excepción regional restrictiva con respecto al voto de quienes están en el exterior. Conciencia, sin magia Fiel a su estilo sin estridencias, el expresidente y ahora otra vez candidato se entreveró con el grupo de "orientales" para posar para la foto, con una Bandera nacional incluida y otra enseña frenteamplista que un colega local recordó haber recibido de sus manos casi una década atrás en Montevideo. En su mensaje por el galardón universitario, Tabaré estableció un parangón entre el litigio que libra su país con una tabacalera y el que enfrenta a la Argentina con los fondos buitre. "No son fondos pero son buitres", sostuvo en alusión a Philip Morris, antes de disparar: "Con la vida de la gente no se juega ni se experimenta; con la soberanía de los países tampoco". Antes del acto, Vázquez suscribió la posición de apoyo a Argentina vertida por Mujica y advirtió sobre el peligroso precedente regional.Tabaré, quien con 74 años lidera todas las encuestas pero quizá deba ir a balotaje en noviembre con el joven candidato del Partido Nacional, Luis Lacalle Pou, dejó frases contundentes para las que no le hizo falta alzar la voz. "El progreso no es tener más sino ser mejores. La gente no se cotiza por lo que tiene sino que vale por lo que es". Instó a rechazar "píldoras mágicas" que mueven al autoengaño tanto sobre cura de enfermedades del cuerpo como de males políticos, y advirtió sobre lo pernicioso de ver a la ciudadanía como un mero mercado electoral. En Buenos Aires, la comunidad uruguaya lo esperaba anoche para un acto proselitista. En Córdoba, más allá de estilos y carismas, el doctor dejó su impronta de estadista.

