Pese al ajuste, España sigue a merced de los mercados
Rajoy insiste en sus reformas, pero no convence a las bolsas, que registraron la segunda mayor caída de 2012. Gobiernos regionales denuncian ataque a autonomías.
Madrid. El gobierno de Mariano Rajoy subrayó ayer que España se juega su futuro en la reducción del déficit público, insistió en que la economía española no necesita ayuda de sus socios europeos, pero no pudo convencer a los mercados, cuya desconfianza se reflejó en el desplome bursátil y en la pronunciada subida de la prima de riesgo, lo que puso al país otra vez al borde de un rescate. En una intervención ante el Senado, el jefe del Ejecutivo apeló al esfuerzo de todos los españoles para reducir el déficit público, fijado con la Unión Europea (UE) para este año en el 5,3 por ciento, cifra que marca la política de austeridad del gobierno del Partido Popular (PP), que dirige Rajoy.Con esa reducción, el mandatario afirmó que "España se juega buena parte de su futuro y, desde luego, el crecimiento económico y la creación de empleo en los próximos años".Poco antes, los ministros de Economía, Luis de Guindos, y de Hacienda, Cristóbal Montoro, insistían en que el gobierno sigue el plan de reformas que se marcó desde que llegó al poder en diciembre y destacaban la necesidad de apartarse de las turbulencias en los mercados para no perder el rumbo.Pero esta recomendación no sirvió de nada. Horas después, los inversores mostraron de forma contundente sus dudas sobre la capacidad de España para cumplir el objetivo de déficit marcado por Bruselas.A su cierre, la Bolsa española registró la segunda mayor caída del año, del 2,96 por ciento, y se situó, con 7.433,60 puntos, en niveles de marzo de 2009. La prima de riesgo, que mide el diferencial entre la rentabilidad de los títulos alemanes y los españoles, se disparó hasta los 434 puntos básicos, el máximo desde noviembre del año pasado."No podemos cambiar lo que es un rumbo fijo a medio plazo con objetivos claros en política económica", subrayó De Guindos, quien coincidió con Rajoy a la hora de defender la implementación de unas reformas que se convirtieron en la más criticada bandera de este gobierno. La ira de las regiones. Los últimos ajustes anunciados el lunes por el Ejecutivo, de 10 mil millones de euros en Sanidad y Educación, no sirvieron para calmar a los mercados, pero sí para desencadenar un vendaval en los gobiernos regionales, responsables en gran parte del abultado déficit público. Cataluña y el País Vasco recordaron a Rajoy que la Sanidad y la Educación son competencias transferidas a las comunidades autónomas (regiones).El portavoz del gobierno regional catalán, Francesc Homs, acusó al Ejecutivo central de llevar a cabo un "ataque de fondo" contra el sistema de autonomías. "Estamos en un proceso de involución autonómica", aseveró, y adelantó que Cataluña piensa "plantar cara con todos los recursos democráticos y políticos" para defender el autogobierno catalán.El gobierno vasco adelantó a su vez que irá a los tribunales "si se invaden" sus competencias transferidas.Frente al descontento abierto de regiones como Cataluña, el País Vasco, Andalucía y Navarra, las comunidades gobernadas por el PP acogieron sin quejas, aunque sin mucho agrado, el anuncio de los multimillonarios recortes, e incluso en un caso, el de Madrid, se abogó por la revisión de todo el Estado autonómico español.La presidenta de Madrid, Esperanza Aguirre, destacada dirigente del PP, propuso que el Estado central recupere las competencias de Sanidad, Educación y también de Justicia, transferidas a las comunidades autónomas.
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