Temas del día:

Para países como Argentina, es un alivio

El cierre comercial que prometía Trump podría haber llevado al mundo a una guerra de tarifas. Habrían caído las materias primas. Con el triunfo de Clinton no se esperan mayores cambios. Tasas de interés tranquilas, algo vital para cubrir el déficit fiscal argentino.

09 de noviembre de 2016 a las 12:01 a. m.
Especial
Para países como Argentina, es un alivio
Hillary. Anoche agradeció a sus colaboradores con un tuit que prefiguraba su decepción. (AP)

Los caminos por los que se llegan a ellas son diversos, pero las conclusiones son las mismas: el triunfo de Hillary Clinton implica que en la economía global todo apunta a seguir como estaba. Será business as usual (negocios como siempre), sobre todo porque los mercados nunca terminaron de creer que Trump podría ganar, así que, en general, no se anticiparon a un cambio que no veían venir.

Para Argentina, en tanto país en desarrollo, latinoamericano y productor de commodities, no es mala noticia. El triunfo de Hillary diluye la perspectiva de un fortalecimiento del dólar, lo cual complicaría la competitividad de Argentina en relación a sus principales demandantes asiáticos, cuyas monedas, devaluadas, tendrían un menor poder de compra.

Charles Collyns, jefe de economistas del Institute of International Finance, había pronosticado, junto a la mayoría de sus colegas que un triunfo de Trump iba a implicar un pico inmediato de volatilidad y una subida de la aversión al riesgo en mercados emergentes con monedas en caída. México fue uno de los pocos países en que los mercados golpearon al peso por el “riesgo Trump” obligando al Banco Central a subir las tasas de interés y a la economía a enfriarse. Es el tipo de efecto que se evitó.

El impacto en Argentina habría sido doble, porque la huída hacia el dólar habría encarecido el acceso al crédito internacional que el gobierno de Mauricio Macri está usando en forma importante para cubrir el déficit fiscal y eludir los costos políticos de un ajuste.

El otro golpe para Argentina hubiera venido por el lado comercial. Aunque Clinton ya avisó que no tiene el mismo entusiasmo que Barack Obama por el Tratado de Libre Comercio del Pacífico, su postura dista del cierre comercial con que amenazaba Trump, que iba desde levantar un muro con México hasta imponer aranceles de 35 por ciento a numerosos productos chinos. Como advirtió hace poco el exsecretario del Tesoro de Bill Clinton, Lawrence Summers, Trump podría haber iniciado “la mayor guerra comercial desde la gran depresión”.

Una China debilitada, por caso, podría afectar ventas argentinas no sólo a ese país sino a un mundo que, en general, habría apagado uno de sus mayores motores.

De todos modos, algunas cosas pueden no cambiar. Sencillamente no dependen de quien es presidente. Peter Boockvar, jefe de analistas de Lindsey Group, ha remarcado que el actual es el segundo período más largo de la historia de un mercado en alza en Estados Unidos. “Mientras nos aproximamos al octavo año, crecen las chances de que, sea quien sea el próximo presidente, deba presidir una recesión”.