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Ofensiva contra el Estado de Bienestar

Las protestas en Francia y las reacciones por el ajuste en Gran Bretaña intentan defender uno de los grandes logros europeos. Alejandra Conti.

24 de octubre de 2010 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Ofensiva contra el Estado de Bienestar

El Senado francés aprobó el viernes el proyecto de ley del presidente Nicolas Sarkozy para elevar la edad jubilatoria de los 60 años actuales a 62. En los próximos días, la iniciativa presidencial podría convertirse en ley. Para defender la nueva norma, el gobierno argumenta que no puede afrontar el déficit del sistema jubilatorio de otra manera. Los trabajadores responden que no tienen por qué resignar derechos duramente adquiridos. ¿Por qué hacerlo, si durante décadas Francia progresó y prosperó con ese régimen? Pero ahora estamos en crisis, responde el gobierno. Combatámosla de otro modo, es la respuesta. Para el gobierno, parece no haber otro modo. Las protestas han sido masivas; hasta chicos en edad escolar participaron de las marchas y manifestaciones.Como el viernes empezaron las vacaciones escolares de medio término (hasta el 4 de noviembre) los organizadores de las protestas temen que la concurrencia disminuya para las próximas marchas previstas.Cuando Sarkozy fue elegido en 2007, una de sus banderas de campaña fue sacar a Francia del estancamiento. En ese empeño, la reestructuración del sistema jubilatorio era su principal objetivo.Gracias a una reforma de la época del socialista François Mitterrand, hombres y mujeres en Francia se jubilan a los 60 años. Se presupone que todos han aportado al sistema durante unos 40,5 años. Sin embargo, hasta los 65 años perciben el monto completo de jubilación.Al igual que en otros países, trabajadores de algunos rubros pueden obtener jubilaciones tempranas, incluso a partir de los 50 años.La modificación presentada por el Ejecutivo aumenta la edad jubilatoria a 62 años, los aportes a 41,5 años y el cobro de la jubilación completa a los 67 años. Poner coto a los derechos de los trabajadores seguramente será aplaudido desde la derecha, ya suficientemente irritada por el régimen de 35 horas de trabajo semanal. Esto devolverá al redil a parte de los conservadores desencantados con el presidente.Hay otro detalle: la reducción del déficit del sistema jubilatorio es esencial para que este país conserve su óptima calificación para endeudarse a baja tasa de interés.Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde), Francia es el país en el que más larga es la vida de los jubilados (24 años para los hombres, 27 para las mujeres). Por lo tanto, hay que tener una buena base de asalariados para sostener el peso de la parte superior de la pirámide demográfica.La misma Ocde aplaude una iniciativa similar a la francesa en España, pero más radical: la que aumentaría la edad jubilatoria de 65 a 67 años.Sindicatos y agrupaciones políticas que se oponen a la reforma de Sarkozy proponen, en cambio, que se cobre un nuevo impuesto para ciertos bonus de fin de año y se graven los ingresos más altos. Las huelgas han sido muchas, masivas y ruidosas. Hubo bloqueos de rutas y barricadas en las entradas de escuelas, marchas, manifestaciones y corridas con gases lacrimógenos. Hasta la Torre Eiffel estuvo cerrada por la adhesión a la huelga por parte de los empleados que trabajan allí. Las encuestas de esta semana señalaban algunas contradicciones. Por un lado, hasta un 72 por ciento de la gente apoyaba las marchas; por el otro, muchos estaban resignados al hecho de que la edad de jubilación va a aumentar. Ajuste "British style". En Londres, el gobierno del primer ministro David Cameron defendió su política de ajustes y rechazó acusaciones de que las medidas anunciadas benefician a los ricos y perjudican a los más pobres, sobre todo a las familias con hijos en edad escolar. El recorte es de 81 mil millones de libras (126.930 millones de dólares). El laborismo la calificó de apuesta inconsciente. Lo cierto es que es el ajuste más fuerte desde los '70; thatcherismo disfrazado de modernidad. Como consecuencia inmediata, se perderán casi 500 mil puestos del sector público. Ya lo había dicho el primer ministro Cameron poco después de asumir el 11 de mayo: "Habrá que recortar más de lo previsto". Un lugar común de la política del tercer mundo. Se ve que en algunos aspectos no somos tan diferentes. Así las cosas, lo que había comenzado en Grecia, Portugal e Irlanda como una crisis de pobres e irresponsables, se fue expandiendo hasta alcanzar a los más orgullosos de su europeidad y progreso. El Estado de Bienestar está en juego y ahora todos cruzan los dedos para que el remedio no sea peor que la enfermedad.