Obama podría ser el presidente que más deportó
El legado migratorio del mandatario está en manos de la Corte Suprema. Un fallo en contra de sus medidas dejará en el aire las promesas de inclusión.
Washington. Luego de siete años en el gobierno, más de dos millones de deportaciones, dos órdenes ejecutivas y 720 mil dreamers, el presidente Barack Obama todavía tiene muchas cuentas pendientes en relación con su promesa de resolver el estatus de los millones de personas que están en el país de forma ilegal. Y su legado en ese tema dependerá de la Corte Suprema. Al aceptar intervenir ahora en el asunto, el máximo tribunal de la nación dio a Obama una última oportunidad de cumplir sus promesas, mientras muchos inmigrantes se sienten abandonados por el mandatario por unas recientes redadas para deportar gente.Sectores que postulan mano dura con la inmigración ilegal apelaron a los tribunales aduciendo que Obama no tiene autoridad para disponer medidas que impedirían la deportación de unos cinco millones de inmigrantes que están en el país sin autorización.El caso llegó al máximo tribunal, que podría dar a Obama una importante victoria en un tema que lo acosa desde hace años.Si la Corte se pronuncia a favor del mandatario, Obama todavía tendrá que implementar un complejo programa en cuestión de meses, que podría ser desmantelado en poco tiempo por los republicanos.Si la Corte falla en contra, Obama pasará los últimos meses de su presidencia deportando gente en lugar de amparándola, como había prometido.
Qué está en juego
Dos cosas están en juego: las medidas de Obama que permiten a los padres de niños nacidos en Estados Unidos permanecer en el país; y la ampliación de una iniciativa que protege a chicos que fueron llevados a Estados Unidos cuando eran niños, conocidos como
dreamers
o “soñadores”.
Tribunales inferiores dejaron en suspenso esos programas luego de que la oposición republicana adujera que Obama no tiene autoridad para emitir esas órdenes ejecutivas. Agotadas todas las instancias legales previas, la última palabra la tiene la Corte Suprema.
Obama impulsó infructuosamente una legislación que busca resolver el estatus de 11 millones de inmigrantes sin permiso. Apeló a sus poderes como presidente para proteger a muchos de ellos mediante órdenes ejecutivas, que no requieren aprobación del Congreso.
Sin embargo, las deportaciones alcanzaron niveles sin precedentes durante su mandato y abrieron heridas que será difícil cicatrizar.
La reciente detención de 121 inmigrantes para deportarlos no hizo sino caldear el ambiente y los defensores de los inmigrantes dicen que las redadas aumentaron el temor y el escepticismo de esa comunidad.
Angela Maria Kelly, experta en inmigración del Centro para el Progreso Americano, dice que la política de Obama hacia la inmigración ilegal es como “un romance de la escuela secundaria: hoy estás enamorado, al día siguiente te mandan a pasear”.
Se espera que la Corte Suprema se pronuncie a fines de junio, lo que dejaría a Obama medio año para poner el programa en marcha, suponiendo que la Justicia falle a su favor. El mandatario deja su sillón a comienzos de 2017. El legado que deja ya no está en sus manos.

