Obama eligió a un banquero como jefe de Gabinete
Bill Daley es un ex ejecutivo de la firma JP Morgan con conexiones en Wall Street.
Washington. Mientras los republicanos comenzaban ayer su ofensiva en la Cámara de Representantes, donde ahora son mayoría, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, empezaba a reforzar su línea de resistencia con un movimiento a la derecha. Su primer nombramiento del año fue el de William Daley, un veterano y moderado político con estrechos lazos con Wall Street, a quien designó nuevo jefe de Gabinete. En un acto en la Casa Blanca, Obama presentó a Daley, de 62 años, como el hombre que dirigirá el rumbo de la Casa Blanca en los próximos dos años. Lo describió como "un experimentado funcionario y un dedicado patriota".En su presentación, Obama hizo hincapié en el historial de Daley, hermano del alcalde saliente de Chicago, y aseguró que "pocos pueden presumir de la amplitud de la experiencia" con que cuenta el nuevo jefe de Gabinete.Por su parte, Daley se declaró "agradecido y honrado" de que Obama le ofreciera formar parte del gobierno y dijo que el equipo que encabezará a partir de ahora "no le decepcionará".Daley, un demócrata de carácter centrista y pragmático, era hasta ahora un alto ejecutivo del banco JP Morgan Chase y ocupó varios cargos en distintas empresas. Además, fue secretario de Comercio en los últimos años del mandato del presidente Bill Clinton.Como jefe de Gabinete, tendrá que coordinar los distintos organismos de la Casa Blanca y las agencias gubernamentales para que respondan a los desafíos que Obama afrontará en la segunda mitad de su mandato, cuando se aproximan las presidenciales de 2012.Daley aportará formación económica, experiencia en el trato bipartidista y reconocimiento casi unánime en Washington. Además, posee lazos con el mundo empresarial, un colectivo con el cual Obama ha mantenido unas relaciones más que distantes.El hasta ahora banquero sustituirá a Peter Rouse, que ocupaba el puesto de modo temporal desde el septiembre, cuando Rahm Emanuel lo abandonó para presentar su candidatura a la alcaldía de Chicago.En el acto, Obama tuvo numerosas palabras de elogio para Rouse, del que anunció que continuará en la Casa Blanca como su asesor.El anuncio de ayer –muy esperado después de que Daley se reuniera con Obama el miércoles en el Casa Blanca– llega en medio de una profunda remodelación del equipo presidencial.Se espera que Obama dé a conocer hoy el nombre del próximo presidente del Consejo Económico Nacional, que ocupará el puesto que dejó vacante en diciembre Larry Summers.El presidente debe buscar además un sustituto para su portavoz, Robert Gibbs, que el miércoles anunció su marcha para convertirse en asesor externo de la Casa Blanca. Reducir el Estado. En tanto, cumplida la lectura del texto íntegro de la Constitución –entre algunas protestas de los congresistas demócratas, que no entendían la razón de lo que consideraron un "ejercicio escolar"–, la nueva mayoría republicana en la Cámara de Representantes comenzó a discutir una serie de reformas encaminadas a reducir el tamaño del Estado y a atar las manos del gobierno para reducir su actividad al mínimo. La más importante de esas reformas es la ley que impediría al gobierno asumir nuevos gastos compensados con aumentos de impuestos. Hasta ahora, para que el Congreso pasara una ley, la oficina del Presupuesto debía certificar que los nuevos gastos solicitados por el Ejecutivo se contrarrestaban con otras reducciones o nuevos impuestos, con el objetivo de no aumentar el déficit público.Lo que los republicanos pretenden es que, por ley, el gobierno tenga prohibidas las subidas de impuestos para compensar un gasto. Si quiere gastar más, tendrá que reducir cantidades idénticas en otras partidas."Estas reformas representan el primer paso para mantener la promesa que hicimos de cambiar la forma en que se trabaja en Washington", manifestó el nuevo presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner.Algunas de esas reformas serán aceptadas por los demócratas. Otras, las que afectan al manejo del déficit y del gasto público, prometen abrir un fuerte debate ideológico sobre el papel del Estado.

