Obama creó un grupo especial para evitar nuevas filtraciones
Washington negó que Hillary Clinton vaya a renunciar y calificó de "anarquista" al ciberpirata Assange, quien seguía con paradero desconocido.
Washington. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, creó ayer un grupo especial para evitar las fugas de documentos diplomáticos como los que reproduce el portal WikiLeaks, que pusieron en jaque a la secretaria de Estado, Hillary Clinton, respaldada, sin embargo, por la Casa Blanca, que rechazó la posibilidad de que renuncie. Este grupo especial, denominado Comité de Políticas Interagencias para WikiLeaks, tendrá la finalidad de bloquear otras fugas, mediante una coordinación de las agencias de inteligencia estadounidenses. Para dirigirlo, Obama propuso a Russell Travers, hasta ahora vicedirector del Centro Nacional Antiterrorista.Este comité tendrá que "individualizar y desarrollar las reformas estructurales necesarias a la luz de la fuga de noticias de WikiLeaks", expresó un anuncio de la Casa Blanca, después de que el gobierno rechazara, por "absurdo", un pedido de renuncia de Clinton.Asimismo, el grupo tendrá la misión de evaluar el daño causado por la publicación de cables del Departamento de Estado hecha por WikiLeaks.La publicación de algunos de los documentos creó gran incomodidad a Hillary y motivó protestas de varios gobiernos, así como una sucesión de desmentidas.El pedido de renuncia de la jefa de la diplomacia estadounidense, hecho por el fundador de WikiLeaks, Julian Assange, es "absurdo y ridículo", afirmó el vocero de la Casa Blanca, Robert Gibbs.Hillary, al hablar en Astana, la capital de Kazajistán, donde llegó para participar de una cumbre, afirmó que la diplomacia de su país sigue "intacta", aun después de la mayor filtración de documentos secretos de la historia. Bajo protección. En tanto, el vocero del Departamento de Estado, Philip J. Crowley, sostuvo que el fundador del WikiLeaks, Julian Assange, "es un anarquista" que reveló los archivos secretos de la Cancillería estadounidense "sin importar el riesgo que genera a gente real en situaciones difíciles en todo el mundo". Al respecto, Crowley resaltó que Estados Unidos está preparado para proteger a disidentes y activistas cuyas vidas estén en riesgo tras filtrarse sus nombres en cables diplomáticos. "Estamos preparados para ayudar a protegerlos si fuera necesario", aseguró el portavoz.Además, Crowley reconoció que las filtraciones "desafiaron la confianza que es fundamental" en las relaciones con otras naciones, y transmitieron el "compromiso a reconstruir esta confianza con cualquier país que crea que haya sido violada". Sin embargo, aclaró: "No vamos a cambiar y no creo que esto vaya a cambiar la manera como abordamos nuestra diplomacia".Entretanto, las autoridades de Suecia intensificaron la presión sobre el fundador de WikiLeaks mediante un pedido a la policía europea de que lo capture para que responda al cargo de violación.Assange, un ciberpirata australiano de 39 años, no volvió a aparecer en público desde su conferencia del 5 de noviembre en Ginebra, y sólo se dejó ver en entrevistas por Internet.Las autoridades suecas persiguen a Assange y pretenden arrestarlo bajo los cargos de violación, acoso sexual y coacción, explicó su abogado, Mark Stephens.Interpol ya había incluido el martes al australiano en su lista de personas más buscadas.Sin embargo, el portavoz de WikiLeaks, Kristin Hrafnsson, negó que la filtración haya violado alguna ley. "Estamos haciendo esto por el bien del público (...) Un mundo sin secretos es un mundo mejor", dijo el ex periodista televisivo de Islandia, a lo que añadió que la transparencia es la base de cualquier democracia saludable.Los documentos distribuidos por WikiLeaks desde el domingo pasado muestran opiniones de diplomáticos estadounidenses sobre mandatarios de todo el mundo. Algunas referencias son muy críticas, otras expresan dudas, otras son despectivas, inclusive con gobernantes alineados con Washington.

