Noruega llora a sus muertos y busca aclarar su tragedia
Emotivo homenaje a las víctimas en Oslo. Anders Breivik confesó su autoría en la matanza y dijo que actuó solo. El "premier" prometió responder con más democracia.
Oslo. Mientras los noruegos rendían ayer homenaje a las víctimas del sangriento ataque lanzado el viernes por un individuo ultraderechista e islamofóbico que dejó 93 muertos y varios desaparecidos, la policía mantuvo sus dudas de que este haya actuado solo y desplegó un intenso operativo para dar con posibles cómplices. En Oslo, un imponente redoble de campanas desde la céntrica catedral, a sólo metros del lugar del atentado con coche bomba, dio inicio a una misa en memoria de las víctimas mortales que dejó el ataque en la capital y el campamento juvenil de la vecina isla de Utoya.Sobrevivientes y familiares de las víctimas desfilaron a paso lento frente a los miles de asistentes que guardaron un respetuoso silencio con el objetivo de sumarse al homenaje en las afueras de la iglesia, cuyas puertas seguían recibiendo incontables flores, velas y mensajes de condolencias desde todo el mundo.La familia real y el gobierno en pleno –encabezado por el primer ministro, Jens Stoltenberg–asistieron a la ceremonia portando rosas blancas, mientras el país –modelo de democracia moderna, tolerancia y altos estándares de desarrollo humano– seguía aturdido aún por la conmoción de la tragedia.Luego del oficio religioso, Stoltenberg dijo que "cada muerto es una pérdida irreparable y una tragedia nacional", con evidente esfuerzo por contener la emoción, tras mencionar a dos personas que él conocía y que fueron asesinados en la isla.Una de ellas había estado en los campamentos de verano de su partido durante 20 años y otro era considerado "un futuro líder socialdemócrata prometedor", según el premier , quien calificó la matanza como "incomprensible". "La violencia contra la democracia sólo puede ser respondida con más democracia", concluyó Stoltenberg.Mientras, la actuación de la policía siguió suscitando serias dudas entre la población. El diario español El País informó en su edición digital que un portavoz policial noruego reconoció que llegaron tarde a la isla de Utoya porque no disponían de un barco con la capacidad necesaria para transportar al personal y al equipo capaces de hacer frente al asesino. Tampoco disponían de helicópteros, porque la base de los helicópteros se encuentra en el sur del país. El País sostuvo que la policía trata de averiguar si Breivik está conectado con algún grupo ultraderechista en el extranjero y si recibió ayuda de algún tipo. Las investigaciones hasta anoche habían dado pocos resultados. Ayer por la mañana, seis personas fueron arrestadas por haber colaborado con el joven noruego, Anders Behring Breivik, de 32 años, y liberadas poco después sin cargos. Demora fatal. Hasta anoche, lo único que se sabía con certeza es que Breivik, vestido de policía, burló la escasa seguridad que controla las oficinas del gobierno y colocó un explosivo que mató a siete personas. Este atentado, que se cobró la vida de siete personas, habría sido sólo una maniobra de distracción para desarrollar su auténtico plan. Desde allí fue a la isla de Utoya, a una hora en auto del centro de Oslo, y armado de un rifle disparó a sangre fría a un grupo de jóvenes del Partido Laborista, que gobierna en Noruega desde el año 2005. El hombre acusado de los atentados dijo que deseaba provocar una revolución en la sociedad noruega, según aseguró ayer su abogado.Un manifiesto titulado "2083. Una declaración de independencia europea" y difundido en Internet –que la policía examina y asegura fue publicado el día de los ataques– fustiga contra la inmigración musulmana a Europa y promete venganza contra los "indígenas europeos", a los que acusa de traicionar su herencia. Dijo que estos serían castigados por sus "actos de traición".El abogado de Breivik reiteró que su cliente había confesado la autoría en la matanza y que había actuado solo. Pero la policía afirmó que investiga versiones de que un segundo individuo participó en la matanza de jóvenes en la isla de Utoya.En el documento subido a la Red se detallan planes para la adquisición de armas y explosivos, e incluso describe una explosión de prueba: "¡BOOM! ¡¡¡La detonación fue exitosa!!!" El texto concluye con una nota fechada el 22 de julio a las 12.51, que dice: "Creo que este será mi último mensaje".Ese día ocurrió el estallido de la bomba en el centro de la capital y la masacre en la isla. La policía dijo ayer que la cifra de muertos en el ataque a tiros aumentó a 86, pero aún no había identificado a las víctimas.Eso elevó a 93 el total de fallecidos en ambos atentados, con más de 97 heridos. Varias personas continuaban desaparecidas en ambos lugares.Seis carrozas fúnebres llegaron ayer a la orilla del lago que rodea la isla, en tanto que socorristas en botes proseguían la búsqueda de cadáveres en las aguas. En tanto, restos humanos continuaban dentro del edificio que albergaba a la oficina atacada del primer ministro.En una alusión escalofriante a que las víctimas en Utoya pudieron ser más, la policía dijo ayer que Breivik, cuando se rindió, todavía tenía "considerable cantidad" de municiones en su pistola y su fusil automático.Un agente fue contratado para que diera seguridad en la isla en su tiempo libre. Se desconoce quién lo contrató o si estaba en la isla en el ataque.
Con balas prohibidas
Munición especial. El autor confeso de los atentados de Oslo, Anders Behring Breivik, usó un tipo de munición especial, prohibida en las guerras, para causar la mayor matanza posible en su ataque al campamento juvenil, según un médico que atendió a las víctimas.
Balas expansivas. En una entrevista en la edición digital del rotativo local VG, el cirujano jefe del hospital Ringerike, Colin Poole, que trató a 16 heridos en el tiroteo de la isla de Utoya, aseguró que el agresor empleó las denominadas balas expansivas o "dum-dum", que tienen los extremos (la punta y el culote) huecos para que el núcleo se fragmente en el impacto.
"Terribles". "Esas balas más o menos explotaban dentro del cuerpo de las víctimas. Las heridas internas que tenían eran absolutamente terribles", explicó Poole. "Los fragmentos son tan pequeños. Nunca había visto algo así", explicó, a pesar de sus 26 años de experiencia.
Agujas. "Nos causó todo tipo de problemas adicionales por el tipo de daño que causan estas balas especiales. El efecto que provocan dentro del cuerpo es similar al de miles de agujas y alfileres", acotó.

