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Micrófonos ocultos entre la mostaza y las papas fritas

Casi una semana atrás, Obama invitó a su colega de Rusia, a degustar una hamburguesa en un local de comida rápida de Washington. Marcelo Taborda.

30 de junio de 2010 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Micrófonos ocultos entre la mostaza y las papas fritas

Casi una semana atrás, Barack Obama invitó a su colega de Rusia, Dimitri Medvedev, a degustar una hamburguesa en un local de comida rápida de Washington. Con intérpretes y comitivas de seguridad como testigos del fugaz almuerzo tras un par de horas de diálogo de Estado en la Casa Blanca, ambos presidentes se dejaron ver ante fotógrafos y curiosos como dos comensales más; dos amigos que dejaban atrás diferencias y enviaban el mensaje de que un resurgir de los recelos mutuos de la Guerra Fría era sólo una fantasía sin asidero.

Anteayer, las autoridades de Washington anunciaban el arresto de una decena de personas, bajo los cargos de realizar actividades de espionaje para el gobierno de Moscú. No se trataba de agentes infiltrados en la comitiva del Kremlin que hizo escala en Estados Unidos antes de instalarse el fin de semana en las cumbres del G8 y del G20 en la ciudad de Toronto.

Tampoco eran expertos en busca de los secretos adictivos de la comida chatarra en la población norteamericana, con la mira puesta en la futura elaboración de sutiles armamentos de destrucción masiva, causantes de muertes lentas pero seguras.

Los presuntos espías capturados, entre ellos una periodista peruana, trabajaban desde hace unos 20 años o más, según informó la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), y enviaron reportes en tinta invisible o pixelando fotos en Internet, desde los tiempos de Bill Clinton y Boris Yeltsin. Por entonces, Vladimir Putin, sucesor de Yeltsin en el Kremlin y actual primer ministro, despuntaba el oficio que mejor conocía y lo llevó a dirigir el Servicio Federal de Seguridad, heredero del KGB en el que también revistó antes de que se desintegrara la Unión Soviética.

"La madeja recién comienza a destejerse", sugieren allegados a las investigaciones, reveladas justo cuando Obama proclamaba el inicio de una "nueva era" con los rusos, aunque, como es obvio en la materia, los informantes pidieron que les resguarden el anonimato.

Pero mientras el incidente en Estados Unidos tiene ribetes casi de comedia, el accionar de otros espías, en otras latitudes, ya tuvo amenaza con graves consecuencias.

Uno de los casos se ventila por estas horas entre Bogotá y Quito, y amenaza con volver a quebrar las frágiles relaciones entre dos vecinos de la Unión de Naciones Suramericanas. Es que en las últimas horas trascendió que el Departamento Administrativo de Seguridad, la policía secreta colombiana, intervino teléfonos para grabar nada menos que al presidente de Ecuador.

Rafael Correa dijo ayer que espera que lo publicado en el diario El Universo de su país no sea cierto, para no tener que romper lazos con un país que acaba de elegir presidente a Juan Manuel Santos, el ex ministro de Defensa que defendió el ataque colombiano a guerrilleros de las Farc que habían entrado a territorio ecuatoriano.

En el otro extremo del mundo, 2010 comenzó con un sonado caso en Dubai, donde un dirigente del Movimiento Hamas fue ejecutado por expertos en operaciones secretas. El 12 de junio, Polonia detuvo por el hecho a un presunto agente del Mossad israelí, a quien reclama Alemania por haber falsificado un pasaporte de ese país, entre otras naciones.

El espionaje crece a escala planetaria. Y eso que las nuevas tecnologías ya casi no permiten guardar secretos...